Oscar “La Parca” Castillo

La fetidez de la muerte parece que lo reanimara, que le devuelve la vida. Suena contradictorio, pero ya paso antes y parece volver a pasar. En apenas un mes, desde la muerte de un fiscal en Puerto Madero, Oscar Castillo se posicionó como el líder natural de la oposición local, no solo eso, sino que otra vez, como ya lo supo hacer, sembró la incertidumbre con la que, otra vez, se propone cosechar votos.
martes, 24 de febrero de 2015 09:30
martes, 24 de febrero de 2015 09:30
Así fue como se lo vio participar, junto al arco opositor nacional, en la audiencia pública en el salón Azul del Congreso, con la fingida finalidad de fijar una agenda en orden al esclarecimiento de la muerte del fiscal Nisman y del atentado a la AMIA; allí participo junto a Eduardo Brizuela del Moral y hasta la ex mujer del fiscal fallecido, Sandra Arroyo Salgado.
Castillo, comenzó el año con todo, dispuesto a dar pelea. Pero en la tradición política es válida la posición de los opositores críticos; pero ese rol republicano, saludable para cualquier democracia, no le va a Castillo, de familia y alcurnia golpista, siempre dispuestos a la emboscada; en ellos, los Castillo, eso que es recomendable para cualquier democracia como es la posición crítica, adquiere un matiz caníbal. Siempre peleando a mordiscones, mordiendo o por morder, un Castillo en esta o en cualquier sociedad es voraz.
No hace falta, pero un repaso de sus últimas apariciones mediáticas, como la que realizo ayer en el primer programa radical de un locutor amigo, sirven para comprender en filo de sus colmillos; y  para quienes no los recuerdan, basta recordarles que fue él, Oscar, el responsable de la desaparición del Banco de Catamarca, del quebramiento del sistema previsional catamarqueño, de acuerdos perjudiciales para la provincia como los de la minería, los diferimientos impositivos, el Casino o la Terminal de Ómnibus.
Por el caso Nisman o por lo que fuere, sus estocadas arrancan aplausos en su militancia más radicalizada, como ayer, cuando comparó al gobierno nacional con la última gestión gubernamental de Ramón Saadi en la Provincia. Según dijo "parece que a la partitura del gobierno K se la escribe Ramón Saadi, porque hay cosas muy similares a las que vivió Catamarca en los '90. Si el gobierno K reacciona así por la marcha de Nisman (convocando a una contramarcha para el 1 de marzo), es como aquella movida que organizaron Macedo y Saadi con la ‘Marcha de la Verdad’; y la sociedad les respondió”.
Por suerte, no a todos les atrae su perfil político, y reconocen fácilmente su modus operandi. Muchos reconocen que los Castillo saben hacer política con el miedo, que identifican los síntomas en una sociedad, y lo mejor, saben operar sus consecuencias; los Castillo entienden perfectamente la escena que se configura a partir de ese sentimiento apasionado, que constituye el humus de todo discurso de control y actúan en consecuencia. Paso en 1976, paso otra vez en 1991 y ahora Castillo, pretende que vuelva a pasar.