martes, 3 de febrero de 2015
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Los ciudadanos ya saben que los spots televisivos están hechos para vender, lo que condiciona sus efectos desde el vamos, y ni hablar cuando el mensaje, o el producto, es político.
El spot político en si responde a un modelo de comunicación que para muchos está agotado, porque los ciudadanos demandan soluciones concretas a sus problemas, las que no sirven mucho si no pasan de ser simples enunciados.
Como sea, Ramiro Agulla, el publicista que nos vendió a Fernando De la Rúa, el Megacanje, el Estado de Sitio del 2000 y el tipo bárbaro que parecía ser Francisco De Narváez, ahora hace lo mismo para Sergio Massa, como se sabe pre candidato a presidente.
A Agulla lo responsabilizan de los spots donde a Massa lo hacen comerse la 's' para posicionarse mejor en algunas provincias, y a resaltarlas para otras.
Aquí, la rutina de Massa pasaría por spots con la "z” característica en el habla del Raúl Jalil, y el desgano, la pesadez del habla de Eduardo Brizuela del Moral. Jalil y Brizuela son los dos potenciales candidatos en nuestra provincia del líder del Frente Renovador.
La pretensión seria siempre la misma, persuadir, pero debería convenirse que la publicidad no salva a ningún político sin ideas.