El problema de estas horas en el radicalismo catamarqueño,
como lo informamos en Catamarcactual la semana pasada, pasa por resolver la
pretensión de Eduardo Brizuela del Moral de imponer a su hijo, Eduardito o
juniors, como se prefiera, como candidato a intendente de la Capital.
Como lo dijimos, Brizuela padre, soberbio como es, entiende
que todo el resto de los agrupamientos internos del radicalismo, que también
apetecen candidaturas en octubre próximo, no garantizan electoralmente los
votos que su apellido aportaría.
Pero la encrucijada radical, amenaza convertirse en una
crisis mayúscula, si como sucede siempre, se prioriza el interés de los
apellidos ilustres; que son, o lo vienen siendo por lo menos, los reyes del
radicalismo, y no se llaman Melchor, Gaspar o Baltasar, son los Castillo,
Brizuela del Moral, Quintar, Guzmán, Sosa, Luna, Boggio, Colombo, Herrera, Hernández,
Grimaux de Blanco, Fernández, Krapp, entre otros.
Así como Brizuela reclama la candidatura de su hijo
Eduardito Jrs., otros ex gobernadores, legisladores nacionales, provinciales o
ex funcionarios de la última gestión radical reclaman para sus hijos, esposas,
parejas o para ellos mismos, candidaturas expectantes en octubre próximo.
Así las cosas, las boletas de la oposición local en octubre
serán un ejemplo del mejor nepotismo, llenas de nombres y sobrenombres
conocidos: Eduardito, Petunia, además de los archiconocidos claro: Oscar,
Eduardo, Ricardo, José, Víctor Hugo o "Gato”, Juan Pablo, Simón jrs., Juana,
Félix.