Los concejales “panqueques”

Andalgalá © En pocos lugares de la provincia se produjo lo que se manifiesta como un verdadero fenómeno social con respecto a la mutación de los concejales, que ingresan al cuerpo en representación de un partido, y a poco de asumir, se convierten a otro.
lunes, 23 de marzo de 2015 09:59
lunes, 23 de marzo de 2015 09:59

Tal es el caso de los concejales Gustavo Álvarez y Roberto Némer que fueron ungidos como concejales para ejercer oposición, y a los pocos meses entraron en el frenesí de los pagos por cada aprobación alocada ordenada por Páez y su corte demoníaca.

De esta manera, el FPV al que dicen pertenecer, no es oposición ni nada que se le parezca, porque ellos ahora integran con descaro y sin vergüenza la mayoría automática que Páez necesita para seguir despilfarrando el dinero del pueblo.

Inadmisible cuando todos los sondeos definen las enormes preferencias del electorado para la continuidad de Lucía Corpacci en un segundo mandato, mientras en el Concejo Deliberante, el FPV ha dejado de existir por acción traidora de estos dos sujetos propuestos por el inefable José Perea, aprovechando el vacío legal acerca de que las bancas pertenecen a los partidos y no a los candidatos.

Seguramente, estos dos traidores a la causa del pueblo tendrán mucho tiempo para arrepentirse de su artera actitud, pero será ya demasiado tarde porque ahí se les termina toda aspiración política, mientras las cometas cobradas, se acabarán demasiado pronto.

Lo llamativo de estos dos concejales, es que ambos fueron impuestos por el senador José Perea, en su afán por conservar puestos de poder en el esquema del FPV, pero resulta que ni siquiera a él responden estos apóstatas, cuya carrera política ya está marcada por el descrédito por el solo hecho de haber traicionado a las miles de personas que los votaron y a los dirigentes que trabajaron mucho para que estén donde están.

Y peor aún, se sospecha que por cada aprobación, reciben algunas monedas que muchos ciudadanos querrían tener. Pero lo más lamentable, es que el partido gobernante en la provincia no tiene representación en el Concejo andalgalense, ni mucho menos, quien defienda a la gobernadora ante los permanentes ataques de los ediles sicarios del inefable Alejandro Páez.

El pueblo peronista juzgará su accionar y en su momento les hará saber que nunca más se atrevan a pretender algún cargo.