Sin embargo, desde hace cuatro años que entre idas u
venidas, el espacio se ha convertido en una ruina más entre tantas que encara
el municipio.
Nadie cree que tal situación se haya generado por falta de fondos
ya que, también se sabe, si hay algo que sobra en Andalgalá, es justamente
plata.
En vísperas de iniciarse el período de sesiones ordinarias,
se difundió la especie de que el evento se realizaría en el nuevo Concejo, lo
que finalmente no ocurrió por esas desinteligencias entre los trabajadores y el
Ejecutivo municipal, cada uno de ellos, ocupado en sus propias elucubraciones.
Lo cierto en es que ese edificio permanece inconcluso, ahí
sobre calle Bárcena, abandonado, lleno de yuyos y escombros, como mudo e
incuestionable testigo de la desidia y especulación por parte de la gente que
hoy ocupa transitoriamente el municipio de Andalgalá, la ciudad que tuvo que
abortar su sueños de ser considerada "ciudad emergente”.