Consideran que, en
primer lugar, la segunda gestión la logró gracias a alegre coqueteos con el Frente
Cívico y una fétida alianza con Brizuela del Moral, por lo que por ese hecho,
no brinda las garantías suficientes de lealtad al peronismo al que dice
pertenecer.
Y por otro lado, pesan sobre él un montón de causas
judiciales relacionadas a la administración de los fondos de regalías mineras y
acciones afines, por lo que naturalmente no termina de cerrar "hacia adentro ni
hacia afuera”, sin mencionar su especial estilo personalista y autoritario de
ejercer el poder.
No se puede desconocer su capacidad de trabajo, ni su,
ahora, pequeña tropa de militantes que le permiten traccionar algunas
voluntades que sin embargo no le alcanzan para nada, y fue capaz de lograr
grandes amores y viscerales odios, lo que desde ya es un gran obstáculo para
lograr sus pretensiones.
No debemos olvidar que la banca que hoy ocupa en el Senado
Provincial se pudo obtener gracias a los votos aportados por Aconquija y por
acción de Octavio Gutiérrez, ya que en "el bajo” su derrota ha sido
contundente.
Cabe destacar que otro de los temas que impedirán a Perea
seguir en su carrera, y que la gente simple no le persona es el hecho de ser el
mentor de que los actuales concejales, Gustavo Álvarez y Roberto Némer accedan
al Concejo y convertirse en evidentes "panqueques” en perjuicio del peronismo y
del FPV por el cual llegaron.
La gente común piensa que el senador tiene serio compromiso
con la Justicia de lo que por ahora puede zafar gracias a los fueros
parlamentarios que se le terminan el 10
de diciembre de este año cuando expire su mandato.
Mientras las cosas ocurren y los tiempos electorales se
extinguen, Perea sigue recluido en su escondite de Malli, rodeado por sus
principales amigos, sin dar señales de vida pública ni hacer movida alguna en
cuanto a proselitismo, aunque algunos aseguran que "ya se arregló con Lucía”,
con todo lo que ello significa.
Habrá que ver qué pasa y cuál será el comportamiento del
susodicho en los próximos meses.