El pliego de Roberto Carlés, el candidato a la Corte Suprema
de Justicia propuesto por el Poder Ejecutivo, podría tratarse el próximo 15 de
abril en el recinto, donde, sin el acompañamiento de la oposición, el
oficialismo no logrará reunir los dos tercios necesarios para su aprobación.
Los senadores de la oposición pueden ayudar de dos formas,
votando con junto los senadores kirchneristas, lo que implicaría un costo
político alto, o en su defecto, pegando el faltazo, lo que facilitaría al
oficialismo alcanzar los dos tercios de los presentes, requisito sine qua non
para la designación de Carles.
Comenzó ya la danza de nombres de senadores opositores que
"podrían” pegar el faltazo, entre los que obvio, figura Oscar Castillo y la
senadora Blanca Monllau. Desde luego, se descuenta la asistencia y el voto
positivo de la kirchnerista Ines Blas.
Los antecedentes de Castillo no lo ayudan a preservar su
imagen de radical dispuesto a quebrarse, pero nunca a doblarse, ni un poquito
así!, hay cientos de antecedentes de acuerdos entre el ex Gobernador con Menem,
Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner, entre tantos otros nombres posibles.
Pero las circunstancias políticas por las que debe atravesar
Oscar Castillo en el futuro inmediato son tan delicadas, que esta designación de
Carles parece caerle como anillo al dedo para sus intereses.
Es que Castillo, con su pésima imagen pública a cuesta
deberá sortear las PASO solo en agosto, si es que el kirchnerismo catamarqueño
no resuelve habilitar las PASO provinciales.
Hay también otras posibilidades para que Castillo falte el
miércoles 15 de abril próximo al recinto del Senado, pero nadie puede creer que
el ex Gobernador le interese dinero en efectivo como dicen que cobra cualquier
chanta de la política. El hombre está para las cuestiones mayores.
Nadie sabe concretamente si hay conversaciones, tampoco de
que tenor y menos qué harán Castillo y Monllau el miércoles 15, si irán o no, y
si van, cómo votaran. Habrá que estar atentos.
Lo que nadie descuenta es que la designación de Carles no es
una cuestión política o moral suficientemente determinante para las asistencias
de los senadores radicales, sobre todo si se tiene en cuenta que ellos
sostienen políticamente a jueces supremos como José "Pepe” Cáceres o Amelia
Sesto de Leiva.