Los ciudadanos que queremos, que ansiamos, una sociedad, una
provincia mejor, más justa, con mayor calidad institucional, muchas veces nos
sentimos defraudados por la ausencia de entendimientos entre los dirigentes que
supimos conseguir.
Pero parece que esos entendimientos existen, aunque muchas
veces no trascienden, vaya uno a saber por qué.
Pasó, por ejemplo, la semana pasada, cuando el avión en el
que llegó Luis Barrionuevo a lanzar su candidatura a gobernador, por un
problema mecánico, no arrancaba, y por ende, las pocas horas que estuvo en
nuestra provincia se alargaron para amargura suya y la de sus acompañantes.
Increíblemente, aunque no tanto, por tratarse de quien se
trata, la solución al desperfecto mecánico del avión de Barrionuevo llego de la
mano de un funcionario del Gobierno kirchnerista, Jimmy Dre, el director
provincial de Aeronáutica.
Fue Dre, para ratificar su reconocida militancia y fe
barrionuevista, aunque con recursos públicos claro (con lo ajeno cualquiera es
generoso) el que soluciono el arranque del avión que finalmente la noche del
jueves lo llevó al Gastronómico a dormir en su casa.
Hubo algunos catamarqueños mala onda que protestaron por el
uso del equipamiento y los recursos provinciales para asistir a un privado,
pero ya recibieron las sanciones correspondientes en Aeronáutica.
Esos empleados de Aeronáutica, como muchos catamarqueños que
puedan enojarse porque un funcionario "kirchnerista” auxilie a candidato
opositor, deben comprender que las erogaciones, como siempre, deberá abonarlas
el erario público, pero lo importante es que con gestos como el de Dre, la
democracia habrá ganado.
Ojalá el propio Barrionuevo también lo interprete así, y
reduzca sus bravuconadas contra Lucia Corpacci, su familia, y todo el gobierno
peronista.