Diabólico entorno

Andalgalá © Después de más de tres años de gestión, se han dicho muchas cosas del intendente Alejandro Páez, y muchas han sido las críticas con respecto a los yerros evidentes de su gestión, sobre todo en lo referente al gesto desmesurado del fondo de regalías mineras.
lunes, 18 de mayo de 2015 07:57
lunes, 18 de mayo de 2015 07:57

De hecho, esto implica la clara violación de la ley que regula el gasto del dinero que pertenece genuinamente a las nuevas generaciones que no disfrutarán de lo producido por esos recursos no renovables y que él utiliza para mantener a sus cautivos y patovicas, y para negociar con la asociación ilícita de Castillo y Brizuela del Moral, conocedor de que ese dinero es el único valor agregado que posee y que sin esos recursos, sería un intendente del montón, con la triste carga de su inestabilidad emocional y su marcada bipolaridad.

Lo que no se dijo, es que el jefe comunal de Andalgalá está permanentemente entornado por sus demonios alegóricos que lo han transformado en una suerte de íncubo, mitad diablo, mitad engendro, con naturaleza humana desnaturalizada por la genética satánica.

Todos los andalgalenses conocen la nefasta influencia de José Cativa sobre Páez en procura de lograr otros espacios de poder más allá del Concejo Deliberante, y comienzan a conocer la injerencia de Mario De La Rosa en la gestión municipal que no pudo lograr en 2003, pero en busca de obtener los abultados dividendos de las regalías mineras. Prueba de ello, es la empresa recientemente contratada por el Municipio para la construcción del predio del festival, tasado en 10 millones de pesos, cuando hasta el más lelo se da cuenta de que ahí no se gastaron más de 5 ó 6. Clink caja la diferencia.

Belcebú y Pazuzu o Astarté y Satán en persona, en permanente revoloteo alrededor del trono municipal, seguramente autores ideológicos de toda trapisonda cuyo responsable es el propio Páez que parece no darse cuenta de la hipoteca de su futuro personal y político, por lo que necesitará fueros parlamentarios para protegerse de las denuncias habidas y por haber que se sustanciará apenas quede indefenso.

Si de inercia existencial se trata, la lógica indica al ciudadano común, que prontamente se necesitará la presencia del Padre Damian Carras para la realización del exorcismo que expulsará a los demonios que han transformado al intendente Páez en lo que hoy es, tal vez así retorne la cordura a la ciudad de Andalgalá, signada por el desatino y la sinrazón.