Sorprende la selección de Monona Castro

Como las últimas elecciones de autoridades del PJ carecieron de legitimidad, ahora sorprende la selección de Ana Castro al frente de la Rama Femenina. Es que ella representa a mucho de ese peronismo de a pie, para quien nunca hubo compensación alguna.
martes, 19 de mayo de 2015 08:10
martes, 19 de mayo de 2015 08:10

Ciertamente no había muchas expectativas torno a la renovación de las autoridades del peronismo catamarqueños; muchos creían, como nosotros, que los peronistas estaban condenados a más de lo mismo. Pero resulta que la política nos volvió a sorprender con el anzuelo de la novedad.

Hoy quizás ya se conozcan muchos de los nombres de las personas elegidas para ocupar los principales cargos en la nueva conducción del PJ.

Entre esos nombres, sorprenderá el de Ana Castro al frente de la Rama Femenina. Es que "Monona”, como se la conoce entre los militantes, representa muchas cosas. Por su larga militancia, por su participación efectiva en distintas luchas políticas en las que el peronismo se embarco en las últimas décadas, y claro, por su condición de mujer y de origen humilde, representa a ese ciento de personas en general, y mujeres particularmente, que tuvieron un papel relevante en esas distintas etapas de esa historia reciente y de las que muchos nuevos peronistas desconocen.

Monona Castro es ejemplo y paradigma de esas cientos de personas sepultadas a través del silenciamiento y la marginación partidaria, que se potencio a partir de las últimas selecciones ilegitimas de las autoridades del peronismo catamarqueño.

En lo que respecta a la cuestión de género, está de moda la lucha de las mujeres por obtener un trato igualitario al que reciben los hombres, y en ese sentido podría decirse que hubo un machismo que borró prácticamente a esas mujeres de la particular historia peronista local.

Para esas mujeres, aunque también para muchos peronistas de a pie, no hubo con el paso del tiempo compensación alguna y quizás esta selección de Monona al frente de la Rama, que dicen, hay que achacársela enteramente a Lucia Corpacci, tenga ese valor.

Ojala que sea así, porque seguramente si Evita viviera se alegraría de ese significado, ni hablar de los tantos peronistas de alma que  se alegran por este reconocimiento.