El que más mentiras generó fue el gobierno de Arnoldo
Castillo que en su delirio mesiánico, hasta hizo circular un a locomotora en la
destruida vía, en vísperas de elecciones, y generando singular esperanza en la
ávida población, en un payasezco acto cuyas cabezas visibles fueron el propio
Castillo y su vicegobernador Simón Hernández y después del cual no se
atrevieron a regresar a Andalgalá por
temor a los escraches.
Sin embargo, la difusión de que el gobierno nacional, a
través del ministro del Interior
Florencio Randazzo, avanzan en la reestatización y reconstrucción de los trenes
en el país, la gente está esperanzada en que en algún momento –más vale que sea
pronto- se acuerden de Andalgalá y de todo lo que significa en términos de
distancias, precios de los transportes, la cantidad de pueblos de Pomán, La
Rioja y Córdoba por las que atraviesa la línea, de la cantidad y diversidad de
la producción de la región, sobre todo, el transporte de la producción minera,
propia y en plena expansión.
Los empresarios, y en general, la gente, aspira y espera que al menos Randazzo se acuerde de
las economías de estos pueblos, porque entienden que el tren no es solamente el
vehículo, sino todas las actividades que se generan a su alrededor.
Se supo que circula una nota dirigida al ministro del
Interior, reiterando el pedido, la que sería firmada por toda la población, en
el entendimiento de que Andalgalá y los demás pueblos, tienen tanta importancia
como los pueblos de la Pampa Húmeda.