Efectivamente, desde hace varios días los vecinos sufren las
consecuencias de la suspensión de los servicios de comunicación que de hecho,
paralizan toda actividad y generan muchos perjuicios de todo tipo.
Durante los días miércoles y jueves de esta semana, la
suspensión ha sido total. Sistema bancario, correos, teléfonos fijos y
celulares de todas las empresas e internet, de pronto se suspendieron por, al
menos doce horas, con todo lo que ello implica en términos de pérdidas y daños.
Y lo peor es que pareciera que será una constante para la que la gente deberá
tomar sus recaudos.
Las personas están indignadas con las empresas prestatarias
de los servicios, y mucho se notó ese enojo, en el Banco Nación en donde cientos
de beneficiarios no pudieron cobrar haberes ni pagar servicios.
La ciudad estaba incomunicada y sin tener en donde reclamar
por ese servicio que ahora anuncia un importante incremento.
Algunos decían que se había cortado la fibra óptica, otros,
que las antenas de volvieron a caer, y tantas versiones más, producto de la
incertidumbre, a la que esta gente poco a poco se va acostumbrando en una
suerte de inadmisible resignación, al pensar "y bueno, es lo que hay en
Andalgalá”.
Naturalmente, las autoridades municipales que gobiernan el
pueblo, ausentes, como siempre.