El jefe comunal fue consultado sobre la falta de diálogo con
el Ejecutivo provincial, a lo que respondió que "se me critica de no tener un
acercamiento con el gobierno de la provincia, pero nunca fue así. Tengo diálogo
con muchos funcionarios”.
También advirtió que no se trata de una falta de interés
sobre el progreso provincial, "pero muchas veces uno termina actuando de
acuerdo a los principios que uno tiene”, haciendo alusión al momento en que
"uno ve la desigualdad que hay entre los beneficios que pueden llegar a tener
la Capital y los pueblos del interior”.
Páez indicó que "muchas veces pareciera que la minería
sirvió para erguir económicamente a la Capital”, a lo cual se suma "los grandes
dividendos que se lleva Nación”.
"Se dice que la minería es beneficiosa, pero a modo de
ejemplo, el último aporte en concepto de regalías que tuvimos de Bajo La
Alumbrera fue de 700 mil pesos”, comentó.
A su vez, agregó que "en concepto de aporte sojero, en el
último trimestre, recibimos 800 mil pesos. Hoy, a Andalgalá, un departamento de
la provincia, departamento que se dice que es minero porque tiene un
emprendimiento como Bajo La Alumbrera, le fue más redituable el aporte de
recursos sojeros que lo minero”.
Es por ello que manifestó que hay que fijarse "si uno por
allí no va a reclamar lo que lógicamente tiene que llegar a oídos de quienes
gobiernan la provincia”.
"Sostenemos que las políticas mineras que se han venido
implementando a lo largo de los años no han sido claras para el municipio”,
resaltó Páez.
Asimismo, agregó que "no tuvimos información pública y no se
propició el debate en donde se tendría que haber hecho”. Lógicamente, para
participar en un debate, primero se tiene que estar interiorizado tanto en los
aspectos positivos como en los negativos” de la extracción de minerales.
Lo que no dijo Páez es que de manera imprescindible,
necesita del aporte de la minería para seguir gastando esos fondos en concretar
el indigno cautiverio de muchas personas con reales necesidades de
supervivencia, gente sometida a los más diversos vejámenes psicológicos, los
que ya son moneda corriente en esta perversa gestión.