Los electores están cansados de ver a los precandidatos
hacer, hasta lo que nunca hicieron, para ganar un voto (lo que no es seguro). La
clase política debería presentar sus propuestas, concretas por cierto, y
ponerlas en práctica una vez que ganen en las urnas.
En hechos concretos, hay que destacar las obras realizadas e
inauguradas por la gobernadora de la provincia, Lucía Corpacci. Si rebobinamos,
encontraremos las obras que hoy son una realidad en las palabras de alguien que
quería terminar con 20 años de desidia.
Si bien hay cosas que faltan de concretarse, es valioso lo
que se ha logrado hasta el momento en poco tiempo. Residencia Universitaria, la
ciudad satélite Valle Chico, escuelas en toda la provincia, el Centro de
Integración e Identidad Ciudadana, el boleto estudiantil gratuito para los jóvenes
catamarqueños, la obra de cloacas para Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú, obras
de energía eléctrica en toda la provincia para mejorar los servicios que
estaban desbastados, la reforma constitucional, construcción de viviendas para
miles de catamarqueños, el nuevo y moderno hospital de Andalgalá, becas para
los estudiantes, entre otras tantas obras que marcan la diferencia.
No está mal, pero nos preguntamos cuál es el motivo de tal
acto. Pasamos a contar. Es que los precandidatos a senadores nacionales del
Frente Cívico, quienes decidieron subirse a los colectivos urbanos para tener
un acercamiento con la gente.
Se trata de los precandidatos por la lista 504 B Unidad y
Cambio, del FCS, Agustina Walther y Francisco Monti.
Insistimos, no es malo andar en colectivo, pero ¿qué sentido
tiene? Si después de la campaña vuelven a subirse a los lujosos de cuatro
ruedas.