Cabe recordar que no es la primera vez que Nelson Moreno
amenaza con irse de la Dirección de Cultura. En este caso, el funcionario
presentó el escrito porque, según dijo, "son muchas las veces que me he
sentido postergado, no encontraba en mí la serenidad espiritual y la fortaleza
para poder continuar", según explicó Moreno.
Dijo que existen algunas otras cuestiones que datan, incluso
desde antes de asumir a su cargo, y que siempre ha tratado de conservar una
relación madura más allá de todo.
Sin entrar en detalles, Moreno dejó entrever que las
relaciones interpersonales no son las ideales, aún cuando logró formar un
equipo de trabajo con algunas personas de la dependencia municipal.
Tras la presentación de la renuncia, Moreno fue llamado por
el intendente Páez, quien lo convenció para que continúe en funciones, entre
otras razones, por el momento político que se vive por estos días, y la
negativa repercusión que tendría en el electorado, una renuncia más que se
sumaría a las 6 ó 7 presentadas por funcionarios del gabinete de Páez.
Por el momento, "la sangre no llegó al río", pero
dicen en el entorno de Moreno, que es cuestión de tiempo. A pesar de haber
asumido hace poco menos de un año, la relación con funcionarios del área no
pasaría por su mejor momento, según pudo saberse, y esto habría sido también
uno de los detonantes de la decisión de Moreno.
Según el análisis de los que saben, la actitud del
funcionario dimitente es un tanto sospechosa en cuanto a su legitimidad y
convencimiento, y para el ojo de los entendidos se trata de una gran simulación
para forzar algunas situaciones pendientes.
Sin embargo, efectivamente, otro funcionario que renuncie le
haría mucho daño a las pretensiones electorales de Páez, cuya imagen ha caído
ya casi estrepitosamente y cuyo estruendo se pretende acallar con dádivas,
becas y otras canonjías demagógicas y poco éticas.