Seguramente su ausencia en tierras andalgalenses se debe a
la pésima imagen que el ex gobernador tiene en esta comunidad, del rechazo que
genera el sólo mencionarlo y que, además de sentirse perdidos electoralmente,
su presencia significará más dispersión que la que tienen hoy.
Este concepto no es para nada antojadizo ni responde a la
leyenda, sino está generado por la memoria de los andalgalenses que no pueden
olvidar los más de seis años en que Brizuela del Moral estuvo ausente, dejando
a Andalgalá librada a su suerte, mientras él dilapidaba el dinero de las regalías
que legítimamente le corresponden a cada uno de los vecinos de este
departamento.
Tampoco olvidan que en desafortunadas decisiones de
gobierno, ha sido el autor ideológico, y promotor del levantamiento popular
ocurrido en Andalgalá el 15 de febrero de 2010, cuando ordenó reprimir,
golpear, encarcelar y bastardear a mucha gente que solamente quería
manifestarse, dejando una huella imborrable en términos de división de la
sociedad local que aún hoy, cuando se acuerdan de Brizuela del Moral y de Javier
Silva –ex Ministro de Gobierno-, se acuerdan también de sus madres.
Apesadumbrados, los radicales se encuentran en un callejón
sin salida, sin guía ni conducción, porque además la gran mayoría de los
dirigentes no quieren seguir acompañando a Páez en su intento de perpetuarse en
el poder.
Los que siguen en el Partido, lo hacen por disciplina
partidaria y ya están resignados también
a tragarse varios sapos de gran dimensión. Todo sea por la centenaria UCR.