Acababa de saludar a los miles de militantes que desbordaron
la sede del Partido Justicialista (PJ) y
extendieron su presencia por la ancha Av. Güemes al 500, anunciando el rotundo
éxito del FpV y debió someterse al empeñoso cariño de sus seguidores, que
afanosamente pugnaban por besarla, abrazarla o al menos tocarla en su trabajosa
salida del local partidario.
La multitud allí presente exteriorizaba la felicidad por un
nuevo triunfo peronista en Catamarca, pero también le agradecía y reconocía a
la mandataria, simultáneamente presidenta del PJ, su decisiva participación en la
construcción de este triunfo electoral.
Le manifestaban gratitud por su gestión y por la obra del
gobierno que encabeza, pero también sus condiciones de avezada estratega, desde
cuando el 1 de mayo de 2014, propuso y promovió el establecimiento de las
elecciones PASO para Catamarca; un mecanismo que la oposición ninguneó y
rechazó hasta que pudo y, ventajeramente, admitieron cuando la creyeron
debilitada y sin un plan como para superarse.
Y con las PASO instauradas, una creación de su iniciativa,
que esencialmente procura la democratización y legitimación de los partidos
políticos de cara a sus afiliados o adherentes y, fundamentalmente, al conjunto
de la sociedad, construyó una dinámica interna propositiva a la que no pudieron
resistirse, incluso, ciertos sectores del propio peronismo que le cuestionaban
hasta su conducción.
Con la paciencia de un elefante, la laboriosidad de una
hormiga y la generosidad de una madre fue reconstruyendo el ajado tejido
interno, que ayer le permitió tener a todos los peronistas catamarqueños
encolumnados detrás de su innegable liderazgo, dejando en una inexpresiva
performance a quienes pretendieron, obcecados, sobrevivir a un
"barrionuevismo” en retirada autoimpuesta.
Cuando se conozcan los datos finales de esta elección
surgirá un peronismo triunfante en la Capital, en Valle Viejo, dos distritos
que los radicales antes se adjudicaban por tradición, y hasta en Fray Mamerto Esquiú, departamento
que se mantenía como un bastión inexpugnable pese al triunfo fundacional del
FpV, el 13 de marzo de 2011.
Gigantescas serán las diferencias aquilatadas en bastiones
propios como Belén, La Paz y Santa María, y novedosos serán los guarismos
favorables alcanzados en otros terrenos antes adversos. Un éxito importante,
que aunque no definió el poder en la provincia, anticipa las señales de un
camino más propicio para una victoria en octubre.
Por eso el saludo eufórico y la devoción exultante de
quienes anoche la despidieron en su salida triunfal de la sede partidaria, en
su gran mayoría mujeres y jóvenes… (cuántos jóvenes sumó Lucía!!!), para
rendirle tributo de su gratitud por la gloria colectiva de volver a levantar
las banderas del peronismo en la victoria.