El presidente del Concejo Deliberante de Andalgalá y
seguidor ferviente del intendente Alejandro Páez, sin mérito político alguno,
ni relevancia social, cultural o partidaria, sin créditos ni logros personales, ha logrado juntar votos
-a la sombra de Páez- los suficientes como para posicionarse en un esquema que
tiene cimientos de arena.
Antes de esta gestión municipal, muy pocos sabían quién es
Cativa, hoy convertido en el hombre fuerte del Municipio andalgalense, el que
decide esto y aquello, quién si y quién no, en virtud del espectacular salto
desde la Liguilla (Fútbol de Barrios) hasta la suma del poder público en esta
sociedad.
Tradicionalmente, los partidos políticos que se preparan
para competir en un comicio, y someterse a la voluntad y opinión del pueblo, se
preocupan en buscar hombres y mujeres con alguna fortaleza, por simple que ésta
fuera.
Sin embargo, en el caso de esta asociación entre los
mandamases, esta cuestión no se tuvo en cuenta y en este caso el único mérito
que le cabe a Cativa es el de ser ladero de Páez, y tener la innata capacidad
para el apriete y la mafia encubierta.
Efectivamente, si vamos a hablar de ganadores, lo
reiteramos, el más importante es el actual presidente del Concejo Deliberante,
Don José Luis Cativa, quien en otras circunstancias jamás podría haber sido
nada, como fue en el amplio esquema radical.