Turismo Andalgalá, una virtualidad

Andalgalá © Una de las dependencias municipales que mayores críticas está recibiendo, es sin dudas la Secretaría de Turismo, a cargo de un tal Flores, que a más de un largo año de gestión, continúa siendo inexistente para el quehacer comunitario, cuestión que se nota aún más en estos días de comienzo de temporada estival en la que se supone debe cobrar especial protagonismo.
jueves, 7 de enero de 2016 09:47
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Sin embargo, lo único que la gente nota es el pésimo estado de los campings, con piletas que parecen criaderos de sapos, sin concesionarios y con nula difusión. Prueba de ello es la desorientación de los ocasionales turistas que llegan a esta ciudad en busca de cultura, tradición, historia y paisajes con valores únicos en el contexto regional.

Andalgalá tiene mucho para ofrecer al turista, pero necesita de la orientación de los entes oficiales que brillan por su ausencia y que según se sabe, no se han ocupado de realizar la correspondiente difusión allende los límites departamentales, tal como lo hace la gente del Municipio de Aconquija que tiene una muy bien aceitada industria turística, conocida en todo el país.

La inacción de la actividad turística se debe sin lugar a dudas a la ineptitud de quienes conducen tan importante área, cuyos costos los pagará el jefe comunal que es quien banca a esos funcionarios negligentes y faltos de imaginación.

Con mucha razón, podría asegurarse que Andalgalá no está en condiciones para recibir a las personas que se aventuran a visitarla, y si llegan, se orientan por la buena voluntad de la gente y de algunos agentes privados que trabajan a destajo para promociona y vender sus productos.

Sería bueno que el intendente ponga manos en el tema y rectifique los erráticos rumbos del área de turismo, al menos designando en su conducción, a gente idónea y responsable, por el bien de toda la gente que se involucra en las acciones de difusión y comercialización de los productos turísticos.

Mientras no lo haga, Andalgalá, turísticamente, no existe, o es un verdadero bochorno colectivo.