Sin embargo, lo único que la gente nota es el pésimo estado
de los campings, con piletas que parecen criaderos de sapos, sin concesionarios
y con nula difusión. Prueba de ello es la desorientación de los ocasionales
turistas que llegan a esta ciudad en busca de cultura, tradición, historia y
paisajes con valores únicos en el contexto regional.
Andalgalá tiene mucho para ofrecer al turista, pero necesita
de la orientación de los entes oficiales que brillan por su ausencia y que
según se sabe, no se han ocupado de realizar la correspondiente difusión
allende los límites departamentales, tal como lo hace la gente del Municipio de
Aconquija que tiene una muy bien aceitada industria turística, conocida en todo
el país.
La inacción de la actividad turística se debe sin lugar a
dudas a la ineptitud de quienes conducen tan importante área, cuyos costos los
pagará el jefe comunal que es quien banca a esos funcionarios negligentes y
faltos de imaginación.
Con mucha razón, podría asegurarse que Andalgalá no está en
condiciones para recibir a las personas que se aventuran a visitarla, y si
llegan, se orientan por la buena voluntad de la gente y de algunos agentes
privados que trabajan a destajo para promociona y vender sus productos.
Sería bueno que el intendente ponga manos en el tema y
rectifique los erráticos rumbos del área de turismo, al menos designando en su
conducción, a gente idónea y responsable, por el bien de toda la gente que se
involucra en las acciones de difusión y comercialización de los productos
turísticos.
Mientras no lo haga, Andalgalá, turísticamente, no existe, o
es un verdadero bochorno colectivo.