Bastó que pasaran tan sólo 10 meses de gestión. Fue el tiempo que le demandó al intendente de Valle Viejo, Gustavo Jalile, para mostrarse tal cual es, o mejor dicho, tal como todos lo definen en el departamento chacarero: "El Gallo" o "El Sheriff" como le dicen algunos.
Primero con las lamentables declaraciones y amenazas a los dirigentes sindicales. Luego, con la conferencia de prensa que ofreció por la tarde, después de que sus dichos se reprodujeran por todos los medios de comunicación.
Juntó a todo su Gabinete y trató de dar una explicación que nunca llegó, o no alcanzó. Todos esperaba que el jefe comunal, al menos, se retractara de sus palabras.
Sin embargo, fiel a su estilo, verborrágico, irascible, temperamental, lejos de pedir disculpas por sus lamentables dichos (y más teniendo en cuenta su embestidura) sólo trató de justificarlos aduciendo que el contexto lo había llevado por ese camino. Volvió a razonar que si la justicia no tomaba cartas en el asunto, sería el mismo quien lo hiciera.
Y un día volvió "El Gallo". ¿O alguien esperaba otra cosa?.