Luego del
episodio escandaloso y violento del que fue protagonista el intendente de Valle
Viejo, Gustavo Jalile, en la que amenazó de muerte a los hijos de los
gremialistas y quiso irse a las manos, otorgó lo que los empleados le venían
pidiendo desde hace tiempo.
Desde mayo
que los trabajadores esperan que el jefe comunal cumpla con lo que en todas las
comunas, la provincia y la Nación se otorgó, un aumento salarial, en la mayoría
de los casos del 30 por ciento.
Recién en
septiembre, Jalile se dignó a dar una mejora salarial, pero no fue lo que se
esperaba, sino una burla más. Solo un 10 por ciento, siendo que en el marco de
la conciliación, el acuerdo había sido del 30 por ciento como en el resto de
las jurisdicciones.
El
compromiso era esperar que la coparticipación mejorara y pudiera cumplir con el
restante 20 por ciento. Pero esto nunca sucedió, a pesar que los números que se
dieron a conocer desde la Subsecretaría de Asuntos Municipales eran totalmente
favorables al municipio chacarero para poder afrontar una erogación salarial.
Ante las
constantes negativas que recibieron los gremios y los empleados, se decidió
desde las bases comenzar con un paro por tiempo indeterminado, acompañado por
el SOEM Capital y ATE provincial.
Piquetes,
protestas, reiterados pedidos, hasta que llegó el careo vergonzoso y que puso a
Jalile en un lugar en el que nunca debiera haber estado, como máxima autoridad
de un departamento provincial.
Ya todo el
país conoce las amenazas, insultos y denigraciones que el jefe comunal tuvo
para con Hugo Olmos, delegado del SOEM chacarero, quien concurrió a la emisora
municipal junto con el propio intendente.
De ese
episodio en el que Jalile lo calificó como "vago hediondo”, además de lanzar
palabras amenazadoras contra los hijos de los sindicalistas, ya no se pudo
volver. La única salida posible, eran las disculpas públicas del jefe comunal y
atender de una vez por todas el reclamo de los trabajadores.
Solo con
diálogo se puede salir de un conflicto. Y así lo entendió, pero tuvo que pasar
lo que pasó para que Jalile pudiera convocar a un encuentro que se tendría que
haber llevado a cabo desde hace meses, algo que los empleados venían esperando.
Existe un
decreto firmado, con fecha del 12 de octubre, en el que arbitrariamente el
intendente Jalile otorga un 15 por ciento de aumento salarial, sumado al 10 por
ciento que ya se había otorgado en septiembre.
Sin embargo,
hoy la propuesta fue la que pidieron los gremialistas: el 20 por ciento que se
adeudaba, ni más ni menos. Así fue.
Otros de los
reclamos, eran la indumentaria para los empleados de las distintas áreas,
frenar los sumarios, no descontar los días de paro. Todo fue concedido. Y así
terminó el conflicto, como debería haber empezado.