Como era previsible,
Según consideraba Zitelli, la publicación de mensajes de
lectores de Catamarcatual, resultaban agraviantes por lo que emprendió la causa
contra este medio y su propietario, Fredy Kunz. El juez Avellaneda, como otros
jueces del foro provincial, víctimas de la presión que ejerce Zitelli a través
de su diario, El Ancasti, prefirió darle la razón. Todo previsible, claro.
El fallo, además de cuestionable, resulta curioso, porque es
como condenar a los propietarios de los cientos de propietarios de paredones de
la ciudad y la provincia, donde los ciudadanos comunes escriben sus peores
consideraciones sobre Zitelli y espada de Damocles, El Ancasti.
Zitelli, Avellaneda y, tal vez, toda
Por estas mismas razones, el derecho a la libre expresión es
uno de los más amenazados por represores que quieren impedir cambios, como por
personas individuales que quieren imponer su ideología o (dis) valores
personales, callando los otros. Eso reclamó Zitelli y avaló Avellaneda.
En nuestra provincia, lamentablemente, el Estado, a través
del Poder Judicial, elige la peor opción, favoreciendo lo peor. Vergonzoso y
lamentable. ¡Pobre Catamarca!