Cuando los alumnos catamarqueños deban volver hoy a la
escuela, tendrán que pagarse el boleto del colectivo por culpa exclusiva de los
empresarios dueños de
Es que como se sabe, las chequeras del boleto estudiantil
gratuito no fueron distribuidas por la amenaza de los Mogetta, dueños de la
empresa de transporte urbano más grande de la provincia, de no recibirlos
cuando los chicos subieran hoy.
Eso es lo que implicaba la negativa de las hermanas Mogetta
a firmar el convenio correspondiente con el Ministerio de Servicios Públicos,
adhiriendo al programa subsidiado por el gobierno provincial. Era la única de
las 8 empresas de transporte de toda la provincia que negaba a estampar la
firma de adhesión.
Es que los Moguetta reclamaban prebendas económicas
excesivas, que el Ministerio de Servicios Públicos se negó a conceder. La
posición de Servicios Públicos resultaba avalada tácitamente por el resto de
las empresas de transporte público que adhirieron al programa rápidamente.
Pero finalmente la posición de los Mogetta no surtió efecto.
El viernes pasado, ante la posibilidad concreta de perderse el negocio
completo, al advertir que el Ministerio de Servicios Públicos no cedería, se
apareció por Radio Valle Viejo una de las Moguetta diciendo: "Nosotros vamos a
adherir al sistema del boleto estudiantil gratuito y respetar el monto
establecido por Ley, que es del 25 por ciento. La falta de la firma del
convenio es sólo una formalidad”,
Esta gente, como otra que muestra los colmillos cada tanto,
como los D’agostini hace poco, viven muy bien con los millones que les arrancan
a los Gobiernos en obra pública, transportes y una infinidad de otros negocios.
Cuando advierten que pueden hacerse de más millones, aunque
para eso deban joderle la vida a cientos y miles de ciudadanos, se aparecen con
sus bravuconadas mafiosas, muchas veces sostenidas por campañas mediáticas y
referentes de la oposición radical.
Sería interesante ver a más dirigentes políticos locales
como la gente del Ministerio de Servicios Públicos, poco convencidos de que el
poder se construye con atajos y atentos siempre a impedir que los fantasmas que
tanto daño le hagan a la gente, sean empresarios o no, se salgan con las suyas.
Hoy, cuando los chicos deban volver a clase tendrán que
pagar el pasaje del colectivo, pero seguramente será una de las últimas veces.