El pincel maestro conmueve, porque puede servir para
ilustrar casi sin palabras simples o grandilocuentes, la expresión y la actitud
de miles de andalgalenses que esperan con desesperación, la pronta apertura de
las genuinas fuentes de trabajo que significa, por ejemplo, la actividad minera
en esta etapa de incertidumbres y rumores malintencionados.
Es una pintura que debería sensibilizar el pensamiento y la
postura de los legisladores y dirigentes del FCyS, especialmente de María
Teresa Colombo que en su frenesí verborrágico, declamado con vehemencia
altisonante, cuestiona todo aquello que calló durante los 20 años de gobierno
radical.
La expresión de los alegóricos hombres y mujeres pintados
por Berni debería sensibilizar a la eterna legisladora y motivarla para
constituirse en Andalgalá para encontrarse con rostros reales que muestran la
misma expresión, o de última, agotar las instancias previas a la denuncia irracional,
pero no oponerse a la concreción del simple sueño de la gente de tener un
trabajo para el sustento de su familia, por el solo hecho de obedecer
ciegamente las órdenes de su inefable jefe que maneja sus hijos, claro, desde
las sombras mientras no termina de elaborar su duelo del sillón perdido.