En realidad, los pedidos de la gente de la Casa de Altos
Estudios van dirigidos no sólo al pavimento, sino también a la construcción de
veredas y a la iluminación.
En ese sentido, algún funcionario municipal habría comentado
que con la colocación de unas cuantas luminarias, la gente del IES debe darse
por satisfecha, como quien ya ha cumplido con su deber, considerando que los
espacios en cuestión son de exclusiva jurisdicción municipal.
Sin embargo, desde el municipio se supo que el propio
Alejandro Páez habría manifestado su oposición a concretar esas obras por tratarse de un edificio construido por Lucía
Corpacci, de quien es confeso enemigo.
Y ahí está, el IES Andalgalá, instalado en medio de la nada
andalgalense, sin posibilidades de urbanización por el pueril capricho de un
solo funcionario.
Triste, pero real.