“Los silencios cómplices matan”

La diputada nacional Myrian Juárez realizó una reflexión ante una nueva marcha contra la violencia de género. La legisladora sostiene que la indiferencia y la inmoralidad no nos pueden ganar.
sábado, 4 de junio de 2016 11:06
sábado, 4 de junio de 2016 11:06

"Debemos trabajar unidos y sin claudicaciones, trazando lineamientos de políticas públicas concretas y medibles. A un año de la primera marcha 265 vidas más, hoy ya no nos acompañan”, comenzó reflexionando la diputada al realizarse ayer la segunda marcha de "Ni Una Menos” que tuvo eco en todo el país.

Más adelante, Juárez reflexionó sobre lo que ocasiona la violencia se género. "Sabemos que los sentimientos, en efecto, nos conducen y nos dirigen hacia el objeto, sitúan a este en un campo de percepción preferencial, y gracias a ellos la percepción misma del objeto se vuelve selectiva. En la violencia de género, el maltratador se erige en el objeto exclusivo, dirigiendo toda la atención de la mujer hacia él a través de las distintas técnicas de persuasión coercitiva (actos violentos, aislamiento emocional y social, maltrato impredecible, estrategias de arrepentimiento). Esta situación, fuerza que la víctima perciba al maltratador como el objeto que debe concentrar todas las emociones. El campo perceptual preferencial, descripto por Castilla, se constituye así por el maltratador y sus conductas impredecibles, al tiempo que el aislamiento acota dicho campo perceptivo”, apuntó.

Por otra parte, sostuvo que "en la violencia de genero existe una cierta resistencia social a ser admitida y visibilizada como persistente y alarmante, pareciera tener vocación de permanecer invisible en las sociedades de nuestros días”, citando a María Luisa Maqueda Abreu.

"Algunos analistas sociales entiende esto como consecuencia de una situación de discriminación intemporal que tiene su origen en una estructura social de naturaleza patriarcal. Ante este escenario, cabe preguntarnos: ¿Qué hacer? ¿Cómo aportar para generar conciencia?”, reflexionó.

"Podríamos empezar por convencernos que el diálogo y el encuentro deben formar parte de la metodología en los distintos ámbitos en los que nos movemos, haciéndolo extensivo a todos los órdenes de la vida, como nos pide el Papa Francisco”, propuso.

También consideró que "decir que creemos en diálogo como método, es transitar por esencias de vida y fortalecer la cultura del encuentro como básico identificativo que abraza la esencia humana y fortalece el contrato social. Propiciar la cultura del diálogo y el encuentro significa contribuir a una convivencia fraternal dentro de un engranaje social”.

"La indiferencia y la inmoralidad no nos pueden ganar. Tenemos que involucrarnos y comprometernos con los valores esenciales e irrenunciables y el derecho a la vida lo es. Tomemos conciencia que los silencios cómplices matan”, sentenció.

 

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