Lo que no pudieron lograr en las urnas a través del voto popular lo lograron con el voto de legisladores que no dudaron en avanzar contra el sistema democrático con el objetivo de llevar adelante una restauración conservadora antipopular en Brasil.
Esta decisión forma parte de un plan regional aplicado desde los EEUU para desplazar a gobiernos populares y desprestigiar a sus líderes a través de denuncias de corrupción y de campañas moralizadoras que siempre terminan en gobiernos liberales, autoritarios y entreguistas del patrimonio nacional. Por ejemplo, los casos de Honduras y Paraguay dieron lugar a gobiernos de derecha.
La derecha y los sectores reaccionarios vienen por todo y hoy no precisan de golpes sangrientos sino que les alcanza con las corporaciones mediáticas, el partido judicial y los acuerdos secretos con sectores políticos que llevan adelante golpes institucionales en nombre de la moral pública. El voto de 61 senadores en Brasil tiró a la basura el voto de más de 54 millones de brasileros que se pronunciaron en las urnas por Dilma Rousseff y el Partido de los Trabajadores (PT). Por tanto, repudiamos enérgicamente el golpe en Brasil", señala el comunicado.