Se habla de arreglos, de cometas y de plata pagada, sobre lo
cual no existen pruebas, aunque, como dice el dicho "conociendo a los
protagonistas, se puede contar toda la película”, flota en la ciudad, una nube
de sospechas y de heridas a la institucionalidad, que en su momento alguien
tendrá que dar cuentas, justamente para defender la "honorabilidad” de los
ediles y del Cuerpo todo.
Sin embargo, el concejal más comprometido en este affaire,
Juan Guerrero, presidente del PJ, ha
conseguido quien lo defienda y reivindique su errático comportamiento.
Se trata del mismísimo Alejandro Páez que en los medios
locales manifestó que "quiero expresar mi solidaridad al concejal Juan Guerrero,
legalmente instituido presidente del PJ. Hay gente que pide su destitución
privilegiando más la acción verticalista de un partido político o de intereses
foráneos, que la de un amigo de Andalgalá que ha optado por opción de vida,
como la que tomé yo y los demás ediles. Porque los que hemos tomado es una
decisión de vida y sabemos que podemos ser corridos de nuestro partido. A mí ya
me pasó en una oportunidad, podemos ser desdeñados, por intereses que están
afuera de Andalgalá pero a nosotros nos interesa pura y exclusivamente el
agua".
Lamentablemente para Álvarez y Némer, de ellos no se acordó
el intendente.