Estas palabras las pronunció Rial frente a
dirigentes de la CGT que esperaban en una antesala de la Casa de Gobierno tener
una reunión con el primer presidente que tuvo la "Libertadora” –Lonardi- quien
había manifestado que las conquistas sociales serían respetadas por aquel
movimiento revolucionario (cuenta Galasso en su cuaderno "La Revolución
Libertadora”).
Resulta muy importante recordar este hecho
–como tantos otros- en un día como hoy dada las características que fue tomando
el actual gobierno de Macri en su esfuerzo por coaptar el antiperonismo
existente en sectores de nuestra sociedad (tilingos, pequeños burgueses,
empresariado), exacerbando hasta al paroxismo con cada uno de sus actitudes y
gestos la sed de una venganza en esos sectores, a todas luces injustificada en
lo sustancial ya que muchos de ellos fueron altamente beneficiados con no pocas
medidas económicas y sociales de neto corte peronistas del gobierno anterior.
La expresiones del marino Rial aquel 25 de
septiembre de 1955 no se diferencian en nada con las del actual y PROCESADO
ministro de Economía Prat Gay: "No vaya a ser que en el 2020 estemos hablando
del fulano de tal que vino no sé… de Santiago del Estero, que no lo conocíamos,
que apareció de la nada, y resulta que se quedó con todo el poder”.
"Civilización y barbarie” (siglo XIX) ,
"Cabecitas negra”(gusanos), "Aluvión zoológico”, "Negros de mierda”(siglo XX),
"El riesgo santiagueño” (siglo XXI). El país real frente a la mentalidad
cipayamente portuaria y su racismo, en plena vigencia.
El odio es visceral y tuvo muchísimas
manifestaciones que dan cuenta de esto en el siglo XX. Se hizo más evidente a
partir de aquel golpe de 1955.
Desde el bombardeo asesino de civiles
indefensos del 16 de junio de 1955, pasando por los fusilamientos del 9 de
junio de 1956 en los basurales de José León Suarez, hasta La Noche de los
Lápices 16 de septiembre de 1976 donde se ensañaron con pibes, estudiantes
secundarios de la UES de La Plata que demandaban un boleto estudiantil, evidentemente
se transformaron en meses, fechas claves que cada vez se van mostrando de
manera muy clara que no aparecen por casualidad sino como elegidas para dejar
mensajes escarmentadores.
En relación a las fechas, todo nació con el
derrocamiento de Irigoyen -6 de septiembre de 1930- y parecen ser los meses
preferidos para dejar señales indelebles en materia de castigo para con todo
aquello que se asemeje a lucha popular por defender su dignidad desde una
situación de control del poder político -conseguido democráticamente- y como
muestra de lo que les espera cuando ellos regresan.
Y sí… La culpa la tuvo Perón que les mostro a
los "grasas”, a los "descamisados”, a los trabajadores, a los humildes, que
eran seres que debían pelear por su dignidad porque eran merecedores de exigir
para sí todos los derechos que a cualquier humano le corresponde. Todo un
sacrilegio cometido por Perón para un pseudo patriciado auto considerado
culturoso pero demasiado ignorante sobre los intereses de la Patria y que. como
sector, solo se mueve y actúa (opera) por codicia. "Burros con plata” en el
decir criollo.
De este modo el odio y la venganza de clase
pasaron a formar parte de lo sustancial en nuestra sociedad dentro de un
fenómeno cultural que se extendió como reguero de pólvora por todos los
sectores sociales sin que ningún gobierno popularmente democrático –salvo los
dos primeros gobiernos de Perón- haya tenido la decisión de revertir esto desde
la educación. Existen muchos antecedentes que testimonian este fenómeno. Nada
es nuevo en nuestra historia y en esto juegan viejas debilidades humanas entre
las que se destacan la atracción que ejerce el poder cuando no el deseo de
aceptación que lleva a querer parecerse al poderoso. El voto a Macri de
sectores medios y medios bajo tiene un marcado toque cultural que el gobierno
kirchnerista no tuvo en cuenta enfrascado en sus disputas ideológicas a todas
luces inconducente porque la cuestión era política. La movilidad social
ascendentes –lo he dicho más de una vez- no fue acompañada desde la educación
para que fuera entendida como un fenómeno contra cultural peronista que se
disponía a enfrentar a la "cultura oficial establecida”. El recientemente
ascendido socialmente pasaba de ser "uno de los de abajo” a mirar con asco y
desprecio a "los de abajo”; de donde él provenía.
Pablo Freire nos marcó con precisión el hecho
dual, inauténtico que nos hace convivir con ese opresor que llevamos adentro
(la necesidad de parecerse y actuar como lo hace el opresor): "Mientras vivan
la dualidad en la cual ser es parecer y parecer es parecerse al opresor… " la
situación en nuestro caso se torna difícil y no cambiará. Una cuestión
básicamente cultural que como dije no fue tenida en cuenta en los últimos 12
años por el gobierno kirchnerista.
Sobre antecedentes en el pasado, Jorge
Abelardo Ramos nos cuenta en su "Historia de la Nación Latinoamericana”(pág.
84): "Los apuros financieros de los reyes obligaban con frecuencia a vender
hidalguía a bajo costo. Felipe II ordenó la venta de 1000 hidalguías sin mirar
siquiera quiénes la compraban. Así en la Lima del siglo XVIII ya había 40 familias
de condes y marqueses, entre ellos numerosos mestizos enriquecidos. (o sea el
hecho era parecerse al poderoso que por esos tiempos mandaba holgazaneando) …en
general el rasgo distintivo de las clases dominantes en la Colonia era la
propiedad lisa y llana. (La desindutrialización trasladada) La inepta política
que trasladaba a América el retardo español, se complementaba con la suicida
destrucción de la propia industria española, aun en una fecha tan próxima como
el siglo XVIII. (Ejemplo de ese traslado del desprecio de clase y por el
desarrollo local) Deberá entenderse que las telas rústicas que producía (se
entiende la América Hispánica) eran vestidas por las clase inferiores de la
población, pues, en general la ‘gente decente’ o de ‘limpieza de linaje’, como
en Lima, solo usaba trajes de seda” ¿No le suena esto conocido; especialmente a
partir del 10 de diciembre pasado? "Nos abrimos al mundo para reinsertarnos,
rompiendo con el aislamiento que nos metió la pesada herencia”.
Pasado y presente; en ambos se perciben las
mismas características, los mismos relatos en boca de actores
políticos-sociales solo separados por el tiempo pero unidos en lo cultural; la
cultura del desprecio de clase.
La persecución y caza de peronistas por
bandas civiles (donde también estaban los izquierdistas del PC, más por esta
deformación cultural generadora de necesidad de pertenencia a una clase social,
que por una cuestión ideológica) que se inició después de aquel septiembre
negro de 1955 no se diferencia en nada como reacción antiperonista con la de
Videla y compañía de 1976 en adelante, donde el asesino Luciano Benjamín
Menéndez sostenía: "Para que este país funcione hay que matar a por lo menos
500 mil peronistas” Gracias a Dios no fueron 500 mil pero desgraciadamente
fueron 30 mil argentinos de los cuales el 80 % eran compañeros peronistas.
El desprecio por la clase trabajadora también
fue el precio que no pocos traidores a la causa peronista debieron pagar en sus
frustrados intentos por ser aceptado dentro de la clase dominante; tal es el
patético caso del riojano Menem quien como Macri le mintió al electorado
peronista para conseguir sus votos y luego traicionarlo; en el caso del riojano
luego buscó ser agradable visualmente metamorfoseando su aspecto en la ilusión
que lo vieran "alto, rubio, y de ojos claros” (cual gringo). Como el espejo le
seguía entregando la imagen riojana, se volvió agresivo con todo aquel "negro
y/o trabajador peronista” en un último y denodado esfuerzo por parecerse a los
de arriba diferenciándose de los de abajo.
Milagros Salas es una presa política del
poder socio-económico Jujeño cuya cabeza antiperonista visible es un traidor al
ideario radical: Gerardo Morales. La puso presa por portación de color de piel
y atrevimiento para enfrentar al corrupto poder económicos provincial en su
afán por dignificar a sus pares de condición humilde. Su madre adoptiva era
peronista y carga con orgullo ese estigma. Hoy sigue presa.
Demasiadas muestras y ejemplos para entender
que el antiperonismo no es cualquier fenómeno, es un fenómeno cultural embebido
de racismo, de odio y de venganza, solo teñido por un falso republicanismo
democrático que solo puede funcionar cuando se respetan los intereses
económicos de los poderosos y de clase y se vuelve disfuncional cuando el
sistema democrático, la republica y el Estado en manos de un gobierno popular
elegido democráticamente decide ser más equitativo en la distribución de la
riqueza que produce la clase trabajadora y que la oligarquía parasita siempre
pretendió usufructuar solo en su beneficio. Lástima que con tanta facilidad
prenda en los abajo sin que los peronistas hagamos algo para que la historia no
se siga repitiendo.
Por Víctor
Leopoldo Martínez
Publicado en EL EMILIO, espacio on line de Cultura
e Historia Nacional, CABA, Argentina, UNASUR-CELAC,