Las personas cifraban sus esperanzas de trabajo y
crecimiento en esa actividad, como la posibilidad más inmediata de salida
laboral, lo que se agrava si se considera la inminente finalización de
Alumbrera, que en realidad, ha dejado poco en Andalgalá, pero "algo es algo,
peor es nada”, como dicen muchos.
Ente ese cuadro de situación, y más allá de intríngulis
jurídicos, ni el gobierno ni las empresas han salido a aclarar, o mejor, a
definir, cuál será el desenlace, como para que cada cual cree nuevas
expectativas de trabajo, o continúe esperando que Agua Rica comience a
explotarse.
Es dable consignar que muchos andalgalenses presentaron
currículum en las dependencias de la empresa, y seguramente hasta el final,
están dispuestos a esperar por ese ansiado puesto de trabajo que vendría a
minimizar los altos índices de desocupación que tiene este departamento, dueño
de muchos yacimientos, y el más pobre de todos.
Sería bueno y saludable, que los responsables de esta
cuestión, salieran a aclarar qué es lo que realmente pasa, cuáles son las
posibilidades y cuáles las acciones, como para brindar un poco de tranquilidad,
sobre todo a ese sector de desocupados, que es muy amplio, acaso demasiado, y
que no conoce de estrategias ni asuntos y movidas judiciales.