La sesión, de la que participarán todos los representantes de los departamentos del interior provincial, fue aprobada en el marco de la décimo novena asamblea ordinaria de la Cámara Alta, a través de una moción del senador Aldo Contreras.
Cabe destacar que también, se emitió dictamen de Interés Legislativo, mediante instrumento CS N°035, al proyecto de declaración por el aniversario de Ancasti, que "sin lugar a dudas, es uno de los departamentos más bellos y que aún hoy atesora en sus sierras la magia de las regiones encantadas que exploraron sus fundadores, y que son las mismas que usufructuaron los pueblos originarios, que han dejado a lo largo y a lo ancho del departamento, innumerables testimonios de su cultura, economía y organización social”, resalto el senador Aldo Contreras.
A cerca de la fundación de la Villa de Ancasti
En el año 1607 el obispo Trejo y Sanabria creo el curato de Maquijata integrado por lo que hoy comprenden los departamentos de Ancasti, Santa Rosa, El Alto, La Paz y una porción de la provincia de Santiago del Estero. A partir de allí la conquista espiritual de la región estuvo a cargo de la orden jesuita, quienes dejaron testimonios de su paso por tierras Ancasteñas en la capilla "San Roque de Ancastillo", fundada en el año 1616. El territorio ancasteño pertenecía entonces a la llamada Sierra de Maquijata o Guayamba, jurisdicción de Santiago del Estero.
La Cedula Real de agosto de 1679 lo incorporó a la Ciudad que debía fundarse en el Valle de Catamarca. La norma fue cumplida por el gobernador Fernando Mendoza Mate de Luna el 5 de julio de 1683, dejando prefigurado el mapa político de nuestra provincia.
En 1735 Don Pedro Pablo de Acosta y Doña María Gómez, donaron una (1) legua de sus estancias, de valor en esos años de Mil Pesos ($ 1.000) y parte de sus fincas de Zanca y Antapoca para fundar la capellanía de Ancasti, dando con ello el paso formal para que el 26 de septiembre de 1748 surgiera lo que hoy es Villa de Ancasti. El acto de fundación tuvo como testigos firmantes a los capitanes José Abad, Juan de Soria, José Bernárdez, Francisco López Reynoso y Francisco de Soria. Luego se procedió al loteo y ventas de las tierras donadas por el matrimonio Acosta.