La columna de opinión de Lanata comienza diciendo: "Hasta
ahora el gobierno trató el tema del empleo público adaptándose al sistema:
despidió ñoquis en los primeros meses y al poco tiempo volvió a tomar casi la
misma cantidad. Bajó el nepotismo. Pero también tienen primos, hermanos,
esposas o familiares directos excepcionales -y el Estado argentino no puede
prescindir de su talento”.
En ese mismo párrafo, el periodista menciona a todos aquellos
que nombraron a familiares. Comienza por el presidente Mauricio Macri, siguiendo
por Gabriela Michetti, Andrés Ibarra, Marcos Peña, Carolina Stanley, Matías
Santos, Ricardo Buryaile, Iván Pavlovsky, Jorge Triaca, Federico Sturzenegger,
Rogelio Frigerio, Oscar Aguad, Emilio Basavilbaso, Pablo Avelluto, Federico Pinedo,
Martiniano Molina, Francisco Cabrera, Eduardo Amadeo, Patricia Bullrich, Juan
José Gómez Centurión, Mario Cimadevilla, Héctor Lostri, y Horacio Goycoechea,
según una denuncia de ATE.
Y si, entre esos nombres, también menciona al diputado
nacional por Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral, y a su par ya fallecido, Amado
Quintar. El ex gobernador de la provincia nombró a su hijo Eduardito Brizuela
del Moral en el Congreso de la Nación, y sería con una alta categoría.
"Hace unos días el gobierno anunció una serie de tímidas
medidas que, en el tiempo, podrían traducirse en el comienzo de un cambio
cultural en el área: se impondrá una capacitación de alrededor de un mes para
los empleados públicos que ingresen, incluyendo cursos autogestionados y una
semana presencial. Los empleados, a la vez, deben elegir de manera obligatoria
entre dieciséis carreras posibles a realizar en el Estado. También el gobierno
alcanzó a murmurar, temeroso, que quizás se promueva un sistema de premios y
castigos que se exprese, por ejemplo, en salarios diferenciados. Los gremios ya
expresaron su oposición y observan la propuesta como "un avance de la derecha y
la meritocracia”.
"Habría que ver que pasa en una fábrica autogestionada: ¿Se
explotarían allí los obreros a sí mismos? ¿Deberían tratar de producir más? El
fusilado Zinoviev decía que el homo sovieticus no era exclusivo de las
economías socialistas. También era común en las empresas nacionalizadas y en la
administración pública de los países capitalistas: contratos que le garantizan
que nunca será despedido, remuneración que no depende del rendimiento, sueldos
basados en la antigüedad, nula supervisión de su trabajo e indiferencia por los
resultados de lo que hace, o hace que hace. Los buenos y los malos son lo
mismo: la responsabilidad individual se diluye en la colectiva. Lo curioso del
tema es que quienes piensan así no viven así: buscan al mejor médico cuando se
sienten mal o al mejor abogado cuando tienen problemas. Y no está mal que lo
hagan: el problema es que nos piden a nosotros que hagamos la cola”, dice otro
párrafo del texto.