En realidad, pedir que la Municipalidad rinda cuentas del
evento andalgalense es una suerte de "gastar pólvora en chimango” porque nunca
se rindió cuenta y la gente se queda con las ganas de conocer cuánto se ganó o
cuál fue el déficit que arrojó.
Obstinadamente, los funcionarios municipales encargados de
la parte financiera, siempre se negaron a realizar y publicar las rendiciones
de cuentas, lo que se hecho extiende un manto de sospechas sobre ellos, aunque
parece que no les importa demasiado.
Sería bueno, ético y honesto que el municipio de Andalgalá,
comunique a los vecinos, cuáles han sido los resultados del Festival, como para
que la gente se quede conforme a pesar del déficit. Lo que vale es la actitud
honesta que debe tener todo funcionario público.
Pero claro, en la gestión de Alejandro Páez, hablar de
honestidad, transparencia y ética, es lo mismo que hablar de utopías. La gente
lo sabe. Páez, Cativa y compañía, también lo saben, pero no les importa.