Allí se reunieron aportantes ninguneados del PRO para
quejarse formalmente. Manzi, micrófono en mano, primeramente se mostró
inmaculado, como si hubiera borrado de su mente su participación necesaria en
los desgobiernos del FCS en Catamarca.
"En octubre votamos. Debemos poder dar un mensaje de
efectividad en el acompañamiento a nuestros hermanos más pobres. Debemos dar un
mensaje de que somos capaces de gestionar y solucionar”, dijo.
Hizo Manzi, como otros radicales locales, que ahora se
horrorizan y se persignan por la supuesta corrupción del gobierno kirchnerista,
pero no ven sus responsabilidades en lo que nos pasó a los catamarqueños desde
el 91 al 2011.
Muy suelto de cuerpo, el médico señaló que "la historia
nos muestra que la alternancia en nuestras provincias es más difícil que en las
del centro”, y destacó que "sobran” los ejemplos de caudillismos y
patronazgos, donde los gobernadores y gobernadoras son "dadores de empleo,
fuente de favores o de castigos”.
Oscar Castillo, sentado al lado, no podía creer semejante
audacia. Luego también destacó que "Exhibimos algunos de los indicadores
más preocupantes, NBI, falta de empleo, alto porcentaje de empleados públicos,
peores desempeños educativos, sueldos bajos”, entre otras preocupantes
realidades que han sumido a la región en una "pobreza histórica y el
desplome de las economías regionales (que) nos han convertido en expulsores de
jóvenes”.
Para el remate, Manzi guardó la queja formal de todos los
presentes contra las autoridades del Gobierno nacional. Indico que en Catamarca
hay 11 jefe comunales del Cambiemos, "quienes en forma reverberante, se
han sentido solos, maltratados por el gobierno provincial, y sin las suficientes
respuestas del gobierno nacional”.
Y en su frase final, "la unidad no está siendo
cuidada”, que pareció mas una advertencia por lo que podría pasar
electoralmente, expreso el reclamo incesante de la dirigencia opositora local
que aspira a que la Casa Rosada asfixie al gobierno provincial.