El FCS vuelve a traspasar los límites de la decencia

En marzo de 2011, Catamarca dijo basta a la hegemonía radical, que de la mano de Eduardo Brizuela del Moral buscaba perpetrarse en el Estado provincial.
miércoles, 24 de mayo de 2017 09:41
miércoles, 24 de mayo de 2017 09:41

Aquel histórico 13 de marzo, los catamarqueños dijeron basta a un Gobierno que hizo del nepotismo una verdadera política de Estado, alcanzando niveles verdaderamente obscenos, grotescos, donde los lazos familiares y el amiguismo se imponían sobre la idoneidad y la honestidad para continuar con el festival de nombramientos a expensas del erario público.

Lamentablemente hoy, nuevamente el Frente Cívico y Social da muestra de su voracidad por quedarse con un espacio de poder, resentido todavía por el triunfo en las urnas de Antonio "Gato” Córdoba en Ancasti en 2015, quien terminó con aquellos largos años en que solo unos pocos, de extracción radical, se beneficiaban haciendo uso y abuso del municipio.

Para volver, no les importa nada, no conocen límites. Por ello, solo al radicalismo catamarqueño se le puede ocurrir intentar sacar provecho de una tragedia que enlutó a una familia, a una comunidad, a todo un pueblo que todavía no se recupera de la triste e inesperada pérdida de un padre, un vecino y un líder tan querido como el ex intendente.

Así, en este caso, pretendiendo ampararse en cuestiones legales, un grupúsculo de dirigentes de la Unión Cívica Radical de Catamarca apelan al acta de defunción del extinto Antonio "Gato” Córdoba para impugnar la candidatura de su hija, Nancy Córdoba, propuesta por el Frente para la Victoria-Partido Justicialista y candidata natural a suceder a su padre que logró un histórico triunfo en las urnas en 2015.

¿En qué basa su impugnación el Frente Cívico y Social? En que la candidata propuesta por el FPV-PJ firmó en el acta de defunción de su padre, en un momento de dolor y confusión como es la pérdida de un ser querido, que residía en la ciudad Capital.

Sin lugar a dudas, un artilugio, un operativo, que no es otra cosa que el reconocimiento de que temen que su candidato a intendente de Ancasti se mida en las urnas con Nancy Córdoba, porque en 2015 el pueblo eligió un nuevo rumbo de la mano del "Gato” Córdoba, rumbo que sin duda ratificará en la próxima elección.

Y ese temor se traduce en este deplorable intento de la oposición de proscribir a la sucesora natural de Córdoba, porque Oscar Castillo, Eduardo Brizuela del Moral y compañía saben que una elección democrática, sin trampas, sin embarrar la cancha, donde el resultado lo determinen los ciudadanos y no esa politiquería nefasta a la que están acostumbrados, resultaría en un seguro fracaso electoral de su candidato.

Tristemente, los catamarqueños sabemos por tantas malas experiencias que para estos personajes todo vale con tal de quedarse con un nuevo espacio de poder. No les importa lo que eligió Ancasti en 2015, ni lo que quiere y necesita el pueblo en este 2017 para continuar por la senda del crecimiento hasta 2019.

Afortunadamente, en su soberbia y en su fanática búsqueda de poder por el poder mismo, estos mal llamados dirigentes, que en el caso de los ex gobernadores llevan décadas viviendo de la política, de un Estado municipal, provincial o nacional al que no se cansan de exprimir, continúan subestimando a los catamarqueños, que ya sufrieron sus prácticas y sus artimañas y que no están dispuestos ayudar a estos personajes a que cumplan su objetivo de continuar perpetuándose en el poder, ni en Ancasti ni en ninguna otra jurisdicción en este año electoral.

 

 

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