El Instituto Provincial de la Vivienda batió en poco más de
cinco años todas las marcas de productividad del organismo en la Provincia, y
al cabo de 2.000 días de gestión mantiene un promedio superior a las 3
viviendas diarias entregadas, cifra que se eleva a 4 viviendas diarias si se
añaden las unidades que se encuentran en ejecución.
El dato se desprende de la conferencia de prensa ofrecida
esta mañana por el arquitecto Dante López Rodríguez, quien realizó un balance
de gestión del organismo, donde subrayó el impacto de las políticas
implementadas por la Gobernadora Lucía Corpacci en materia habitacional.
Desde diciembre de 2011 a la fecha, el IPV entregó 6.143
soluciones habitacionales, y sumando las casas que se encuentran en ejecución y
las proyectadas llega a 8.272 viviendas distribuidas en todo el territorio
provincial.
Nunca en la historia se había alcanzado este nivel de
respuestas a la comunidad en materia de vivienda, lo que representa un
verdadero hito para el organismo.
El IPV lleva adelante también el mayor proyecto urbanístico
de Catamarca, con el complejo habitacional Valle Chico, un impactante proyecto
que incluye 4.000 viviendas, de las cuales 970 ya fueron entregadas y 1.310 se
encuentran en plena ejecución. Con un enorme plan de infraestructura, que
incluye puentes, paseos, escuelas toda una red de servicios, Valle Chico es un
proyecto inédito en Catamarca, y una obra emblemática del Gobierno.
Otro aspecto esencial de la actual gestión, es que se
transparentó en forma definitiva el método de adjudicación de las casas, a
partir de la creación de un Sistema Único de Postulantes; con claros requisitos
de inscripción y contenido público, que eliminó los acomodos y amiguismos a la
hora de entregar las viviendas.
En su presentación, López Rodríguez simplificó la
descripción de la tarea del IPV dividiendo a la provincia por zonas, lo cual
permitió además advertir el criterio equitativo con el cual se trabajó para
responder a las demandas de la población; sin olvidar que la acción se
complementa con las obras de la Secretaría de la Vivienda, que a su vez aporta
viviendas rurales, módulos habitacionales, etc.
Al brindar detalles de los trabajos realizados, identificó
regiones, a saber:
PUNA Y OESTE - Incluyen Antofagasta de la Sierra, Andalgalá,
Belén, Pomán, Santa María y Tinogasta (696 viviendas y 416 mejoramientos
entregados; 240 viviendas y 48 mejoramientos en construcción).
ESTE - Compuesta por los departamentos Ancasti, El Alto, La
Paz y Santa Rosa (169 viviendas y 78 mejoramientos entregados; 30 viviendas y
22 mejoramientos en construcción).
CENTRO - Integrada por los departamentos Ambato, Capayán,
Fray Mamerto Esquiú, Paclín y Valle Viejo (479 viviendas y 403 mejoramientos
entregados; 188 viviendas en construcción).
CAPITAL - Considerada una región en sí misma por su alta
densidad de población (2.170 viviendas y 1.732 mejoramientos entregados; 1.409
viviendas y 32 mejoramientos en construcción; 160 mejoramientos proyectados).
Cada una con sus particularidades y programas, todas las
regiones recibieron el mismo nivel de atención y dedicación.
López Rodríguez mencionó además otras tareas que exceden la
construcción de viviendas, y que fueron desplegadas por el IPV en distintos
departamentos. "Se trata de obras para la comunidad, muchas de ellas
desarrolladas en conjunto con otro organismos, dejando claro que, más allá de
las especificidades de cada área, todos trabajan por el mismo objetivo: que los
catamarqueños vivan cada día mejor".
Allí se incluyen:
- La construcción de los Pozos de extracción de Agua potable
N° 54, 55, 56, 57
- La puesta en funcionamiento de un Sifón de Cruce en el Río
del Valle, que permita guiar los líquidos cloacales hacia el colector, a fin de
garantizar la velocidad en el escurrimiento de estos líquidos y mejorar el
servicio de absorción de los efluentes
- El mantenimiento y provisión de cañerías de red de agua
potable y cloacas en diferentes barrios de la ciudad.
- La Impulsión de agua potable entre la Cisterna Valle Chico
y la Cisterna Ripiera del Valle para incrementar el caudal de agua provista a
los vecinos de los barrios de la zona oeste de la ciudad.
- La Refacción de 48 módulos de baño y cocina con su
correspondiente reparación de muros, contrapisos, revestimiento y reemplazo de
artefactos sanitarios, de cocina y lavadero; instalación eléctrica y de gas; y
reparación del sistema general de provisión de agua y desagües cloacales, en
tres torres del Barrio 920 Viviendas "Huayra Punco”, de más de 30 años de
antigüedad.
- La construcción del Hogar "Warmi” para albergar a mujeres
en Situación de violencia.
- La Canalización de un arroyo y construcción del Parque
Lineal "Néstor Kirchner”.
"Esta obra, fue una de las más significativas porque se
trató de una prueba piloto de lo que más adelante sería el Complejo Valle
Chico. Junto al barrio de 130 Viviendas, se llevó a cabo la sistematización del
tramo del arroyo seco comprendido entre Avenida Argentina y Avenida Choya, que
incluyó la canalización de los desagües pluviales de este sector de la ciudad y
la construcción de un parque lineal, parquizado con diferentes especies de
árboles y arbustos; una completa red de iluminación de última generación con
sistema LED; un sistema de riego subterráneo por goteo; y, la construcción de
un predio de salud, comprendido por un gimnasio al aire libre y juegos
infantiles, para la contención y esparcimiento de niños, jóvenes, adultos y
adultos mayores", explicó el funcionario.
Valle Chico
Pero si una obra del IPV está llamada a quedar en la
historia durante esta etapa iniciada a fines de 2011, es sin duda el mega
proyecto urbanístico "Valle Chico”, que por sus características y magnitud no
tiene precedentes en la historia provincial.
Se trata de un gran complejo de 4.000 viviendas con todos
los servicios e infraestructura incluida, que al momento en que fue anunciado
por la Gobernadora Lucía Corpacci fue recibido como una utopía, y hoy es ya el
lugar de residencia de miles de comprovincianos.
Fue un proyecto pensado y nacido de manos catamarqueñas,
planificado y construido desde el compromiso, la eficiencia y la igualdad de
oportunidades.
Valle Chico se erige en el faldeo del Cerro Ambato, hacia la
margen izquierda del río Ongolí, y conforma un gran conglomerado urbano inserto
hacia el suroeste del inmenso Valle Central, y a escasos minutos del centro
capitalino.
Inició a principios de 2013, cuando el Instituto Provincial
de la Vivienda tomó la decisión de crear de un banco de tierras para la
provincia de Catamarca. Por consiguiente, en Capital se compraron más de 300
hectáreas destinadas a la construcción de 4.000 viviendas.
Actualmente, alberga a 970 familias catamarqueñas y pronto
llegarán al barrio 1300 familias más.
Valle Chico, al igual que los más de 40 barrios IPV
entregados desde 2012 hasta ahora, está provisto de todos los servicios, entre
los que se cuentan una cisterna de almacenamiento de agua potable con sus
correspondientes cañerías de distribución, colectores cloacales y una
subestación transformadora propia para la provisión de un buen servicio de
energía eléctrica.
Además, este inmenso barrio contará con tres escuelas (una
de ellas en ejecución), un centro de salud, una comisaría y dos destacamentos
policiales, un polideportivo, una iglesia, áreas comerciales y alrededor de 1,1
millones de m2 de espacios verdes y de entretenimientos, tales como plazas, un
parque de niños, velódromo y skate park, entre otros, a fin de dotar a las
familias beneficiarias de toda la infraestructura urbana necesaria para un
desarrollo integral de la persona y su entorno.
El impacto real de esta obra no puede dimensionarse
solamente a través del área de influencia directa, que constituirán los más de
16.000 catamarqueños que finalmente habitarán estas viviendas, sino que también
resulta necesario tener en cuenta el impacto que tendrá sobre los vecinos de
barrios aledaños que se beneficiarán con la mejora de infraestructura y
servicios y, por supuesto, con la sistematización de calles y avenidas que
agilizarán el tránsito y la vinculación directa de esta "pequeña ciudad” con el
casco céntrico capitalino y con el resto de la provincia.
Etapa por etapa, sigue creciendo, y ese Valle Chico que
parecía un sueño lejano hace apenas un par de años, ya es una realidad.
En Valle Chico, y debido a la magnitud del Complejo
habitacional, debieron proyectarse y ejecutarse obras de infraestructura
necesarias para garantizar la habitabilidad de las viviendas y la calidad de
vida de sus habitantes.
Algunas de las obras que se desarrollaron en este complejo
urbanístico, fueron:
-Diseño estratégico de calles y avenidas, con avenidas
asfaltadas de 22m. de ancho, y calles internas pavimentadas con adoquines;
- Encausamiento del Río Ongolí
- Sistematización de la red de drenaje pluvial, con diseño
de badenes y construcción del alcantarillado respectivo;
- Construcción de un nuevo pozo de extracción de agua
potable, con la correspondiente red de impulsión;
- Construcción y puesta en funcionamiento de una nueva
cisterna de almacenamiento de agua, de 2000m. cúbicos;
- Construcción de un nexo cloacal de 4500 m. de longitud,
con sus respectivas bocas de registro;
- Tendido de una nueva línea de alta tensión de 4300 m.,
desde el centro de distribución ubicado en El Pantanillo, hasta el centro de
transformación en Valle Chico;
- Instalación de 2 equipos transformadores de 10MVA y
distribución en 60 subestaciones aéreas para el abastecimiento de la energía
domiciliaria en todo el complejo habitacional;
- La construcción de dos puentes de acceso al barrio.
Actualmente, se encuentra en funcionamiento el Puente
tendido sobre el principal acceso a Valle Chico, inaugurado en 2016, y que
demandó un presupuesto cercano a los 17 millones de pesos,
Dicho puente consiste en una superestructura conformada por
losas de hormigón armado que apoyan sobre vigas de hormigón postesado de 30m.
de longitud.
Cada acción, cada obra fue proyectado desde el inicio del
barrio, para procurar su correcto funcionamiento e incluso su prestigio.
Palabras del
administrador
"Asumir al frente del Instituto Provincial de la
Vivienda representó un desafío enorme, que al mismo tiempo me generaba orgullo
por la confianza que depositaba en mí la Gobernadora Lucía Corpacci, y una gran
responsabilidad .
En diciembre de 2011, cuando arrancó esta historia, el
déficit habitacional era grave en toda la Provincia, y encabezaba las
preocupaciones de todos los catamarqueños. Sabíamos que nos esperaba un trabajo
durísimo, que requería planificación, asignación de recursos, ordenamiento y
tiempo para responder a las demandas de la comunidad.
Una casa no se construye de la noche a la mañana. Implica
gestiones, proyectos, localización, preparación del terreno, compra de
materiales, licitaciones, contrataciones, compromisos, mano de obra.
Pero lo cierto es que empezamos y no nos detuvimos más. Se
fueron sumando las obras, las casas, los barrios. Recorrimos la Provincia
cientos de veces, y mientras se entregaba un barrio había diez más en construcción;
y mientras se construían diez se proyectaban otros diez. Ante el incansable
ritmo de la Gobernadora, aprendimos que detenernos no era una opción.
Ella tomaba nota de cada necesidad, iba y volvía de Capital
Federal para conseguir más financiamiento de Nación, y aportaba lo que hiciera
falta con recursos provinciales. Repartía trabajo entre el IPV y la Secretaría
de la Vivienda y todo con el objetivo de darle vivienda propia a cada vez más
familias catamarqueñas.
En esa vorágine de trabajo, se sucedieron uno tras otro los
actos de entrega de llaves a sus dueños, y allí es donde se compensan y se
retribuyen todos los esfuerzos y sacrificios: ¡La felicidad de las familias que
reciben su casa es indescriptible!
Los años pasaron, y descubrimos que nunca el IPV había
alcanzado los actuales niveles de actividad. Sin embargo, a fines de 2015 se
modificó la situación, por el cambio de Gobierno nacional, y encontramos en esa
transición por el cambio de autoridades, una inesperada satisfacción.
El nuevo Gobierno nacional realizó un exhaustivo control
sobre lo actuado y reconoció el orden y la transparencia de nuestra labor.
Ratificó todos los proyectos y avaló su continuidad. El trabajo brindó sus
frutos, no sólo en viviendas sino también en obras de infraestructura y
equipamiento urbano. Hoy no se puede hablar de misión cumplida porque queda
muchísimo por hacer.
Pero si estos 2.000 días permiten una pausa en el camino,
aparecerá el reconfortante sentimiento de haber estado a la altura de lo que la
Gobernadora exige, en su sagrado objetivo de dar todo para mejorar la calidad
de vida de los catamarqueños".