"Es un gobierno débil, que anunció cosas que no acontecieron. Es un gobierno que dialoga, que no es fanático, que no tiene energía", apuntó Abraham en otra parte de una entrevista con radio Mitre, en vísperas de la llegada de "El deseo de revolución” -su último libro- a las librerías.
Con la agudeza y frescura que lo caracteriza, Abraham analizó
la situación política argentina bajo el gobierno de Mauricio Macri, la
acuciante crisis venezolana, y el lugar de la izquierda y el socialismo
argentinos en la actualidad, entre otros temas.
Sobre el caso venezolano, donde 105 personas han muerto
desde que comenzaron las protestas contra el régimen de Nicolás Maduro, Abraham
sostuvo que "más allá del desastre de lo que está pasando (una especie de
guerra civil), Venezuela es el resultado de una grieta que se va ensanchando a
los hachazos".
"Venezuela perdió su referente, Hugo Chávez, y quedó a
la deriva. Comenzaron las protestas, el levantamiento", afirmó, para
añadir que tras la muerte de su caudillo "el chavismo es una especie de
deseo revolucionario que no tiene referente, que no tiene modelo de sociedad a
construir". Y concluyó: "El ideal revolucionario de origen leninista,
maoista y castrista se agotó".
Consultado sobre la actualidad del país, el filósofo
consideró que "la Argentina de Macri es un país muy gris". "No
hay nada descollante. Hay mucha gente decepcionada, mucha gente que lo apoyó.
Es un gobierno débil, que anunció cosas que no acontecieron. Es un gobierno que
dialoga, que no es fanático, que no tiene energía", explicó pero advirtió
que "Argentina es un país que tiene complicaciones estructurales muy
complejas para cualquier gobierno. Esto no es un asunto de gobierno, es un
asunto de Estado".
Sobre la coalición de gobierno, Cambiemos, Abraham destacó
el lugar de Elisa Carrió: "Lilita por ahora no sabotea a Macri, aunque sí
a los que están a su alrededor. Es una mujer necesaria dentro de la política
argentina. Jamás va a gobernar nada porque no es su tarea. Su tarea es la
denuncia y hay denuncias que son necesarias".
Respecto del lugar de la izquierda en el sistema político,
hizo un diagnóstico lapidario: "Yo no sé muy bien qué es la izquierda
argentina hoy. Está representada por algunos sectores kirchneristas,
troskistas… Son sectores reaccionarios, que no tienen altura ni cultural ni
ideológica".
En ese marco, Abraham analizó la decadencia del
kirchnerismo: "Su talón de Aquiles fue cultural: se apropió de una época
trágica de la historia argentina y la hizo bandera. Eso fue un desastre. Fue
una falta de respeto hacia el pasado. Fue un uso y abuso de una época que
fueron los años 70, que tildó a la guerrilla de juventud maravillosa con total
frivolidad e irresponsabilidad".
Sobre el Partido Socialista, del cual fue en algún momento
un prominente militante, el filósofo explicó que tomó distancia después de
2011: "Vi la falta de ideas. El socialismo no tiene ninguna importancia.
El país les queda grande. No pasa nada con el socialismo. Hay líderes
transparentes pero no alcanzan".
"El peronismo es un salvoconducto que reúne a mucha
gente que quiere trepar al poder, que quiere estar en el poder, que quiere
muchos contactos con el poder… pero hace mucho que no existe como movimiento
político. Tenemos muchos peronistas: desde Scioli a Francisco De Narváez,
tenemos a Kicillof. El peronismo muestra su enorme estancamiento cultural y
político… Pero es un recuerdo que da votos", analizó.
Por último, Abraham concluyó su entrevista con Radio Mitre con una elocuente reflexión sobre su relación con el país: "De Argentina me entusiasma todo. Vivir acá me entusiasma. En otros lugares hago turismo. Acá tengo pasión, tengo bronca, acá amo, acá tengo familia, acá me rebelo, acá escribo un libro".