No hay fallas estructurales en las casas del IPV

En los últimos días, a través de distintos medios, se informó sobre supuestas fallas estructurales en casas entregadas por el Instituto Provincial de la Vivienda.
viernes, 14 de julio de 2017 09:19
viernes, 14 de julio de 2017 09:19

Esto a partir de las quejas de una vecina que difundió imágenes de paredes resquebrajadas en la unidad que habita.

Erróneamente, se aseguró que el problema respondía a un problema de construcción, concretamente en el barrio 130 Viviendas, cuando en realidad se trata de un inconveniente particular, provocado porque los adjudicatarios encararon una ampliación no autorizada sin tomar las previsiones necesarias.

El ingeniero Víctor Ponce, del equipo técnico del IPV, inspeccionó la vivienda en cuestión, y corroboró que los problemas detallados corresponden a esta remodelación mal hecha.

Ponce detalló los amplios trabajos técnicos realizados antes de la construcción del barrio para acondicionar correctamente el suelo, y comentó que a diferencia de otros complejos habitacionales, donde se trabaja sobre una platea de hormigón, en las 130 Viviendas se hizo un sistema de viga de fundación y pilotines, pequeñas columnas que van cada metro y medio, a una profundidad que oscila entre 3 y 4 metros.

Se decidió también utilizar cañerías especiales para evitar humedad, que van desde la llave maestra en la vereda hasta los tanques de reserva. Esto asegura la estabilidad de las construcciones, que como lo demuestra el resto de las viviendas, se encuentran en óptimo estado.

Los daños pueden aparecer cuando se avanza en ampliaciones sin autorización, como en este caso, que afectó a la vivienda donde se encaró esta obra y a la vivienda vecina, ya que añadieron un peso significativo sin tomar las previsiones necesarias.

A los adjudicatarios del IPV, cuando reciben una vivienda, se les entrega un Manual de Usuario, en el cual se indica cómo resguardar la vivienda; y allí se especifica claramente que para realizar una ampliación deben contar con una autorización previa del IPV, precisamente para evitar estos problemas.

Incluso se prohíbe expresamente alterar la estructura de la vivienda, bajo la advertencia de que puede causar problemas y anular la garantía.

El artículo cuarto del contrato señala que no se puede "realizar modificaciones, mejoras o cualquier clase de obras que pudieran alterar su estado y dependencias sin autorización expresa y por escrito" del IPV.

Es por ello que autoridades del Instituto piden responsabilidad y prudencia a los dueños, ya que han detectado incluso vecinos que están construyendo una segunda planta sobre la casa, cuando la estructura no está preparada para ello.

En este caso particular que tomó estado público, la vecina asumió su responsabilidad ante escribano público, y el IPV accedió a ayudarla a reparar los daños, en atención a las necesidades de la familia.

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