Desde vehículos particulares, aparentemente contratados por
el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, bajaban chapas, tanques de
agua, puertas, ventanas, calefones eléctricos, cocinas, camas, colchones,
mesas, roperos, alacenas y decenas de elementos provenientes de la cartera que
conduce Carolina Stanley.
Sugestivamente, a dos semanas de las elecciones PASO, el
frente político del presidente Mauricio Macri hace gala de eso que condenó casi
hasta el escándalo y la indignación: Reparto de dádivas, clientelismo, compra
de conciencias, aprovechamiento de los bienes del estado, y todos los males
republicanos que se les busque.
Punteros políticos del PRO y radicales, hacen firmar a la
gente una planilla con los elementos entregados, que muchas veces superan los
requerimientos algunas vez relevados.
Lo llamativo del caso, es que la distribución no parece
responder a un pedido de los pobladores ni a un relevamiento previo, sino al
criterio de los dirigentes. La situación es similar al caso de don Ramón
Videla, que vive en una precaria vivienda de Las Palmitas, La Paz, y recibió
más de 20 elementos, incluyendo 4
puertas, 2 ventanas, 2 tanques, sanitarios completos, y todos los elementos de
cocina y de cama, más chapas, membranas, ropero, mesas sillas, entre otros.
Caravana a Belén
Mientras tanto, este domingo a la siesta, en el ingreso a la
ciudad de Belén una caravana de camiones repletos de similares elementos
estaría a la espera de la orden política -posiblemente del intendente Daniel
Ríos- para desembarcar con todo y comenzar el reparto.
Pero no sólo se trata del intenso movimiento clientelar
desplegado este fin de semana, sino que la ruinosa práctica ya se viene
desarrollando en los últimos días por parte de dirigentes, legisladores, el
delegado de Desarrollo Social, y candidatos del FCyS-Cambiemos.
La pregunta es. ¿No eran distintos? ¿No venían a cambiar
estas mañas?