Finalmente la normalización de la confederación catamarqueña terminó en un nuevo bochorno y papelón, tal como ocurrió en el anterior intento que tampoco llegó a buen puerto.
Las diferencias entre los 'popes' sindicalistas, que en un primer momento parecían zanjadas, volvieron a salir a flote hacia el mediodía y la lista de unidad que anunció a primera hora de la mañana no pudo ser posible.
Los normalizadores que llegaron desde la Secretaría del Interior de la CGT nacional, dejaron en claro que el próximo llamado será para una asamblea de unidad, pues ese es el mandato de las actuales autoridades de la principal central obrera del País.
Para ello, estableció un nuevo plazo -sería en 10 días- para efectuar otra convocatoria que finalmente termine con este proceso que lleva más de 7 meses.
Se estableció que la próxima conducción será ejercida por un binomio que representará a los dos sectores en pugna. A su vez, para el resto de los cargos, se dispuso que se designe a un secretario titular y a un adjunto. Así, cada sector tendrá un representante.
Despejado cómo será distribución de los cargos, los gremialistas sólo deberán ponerse de acuerdo entre ellos, sobre los nombres que propondrá cada uno, para que no haya objeciones de uno u otro lado.