Mientras Walter Arevalo, líder del SOEM, reinvidicaba su lucha heroica contra el desatino de los médicos y le pedía al gobierno de la provincia que intervenga para terminar con este oprobio, los funcionarios corpaccistas hicieron oídos sordos y se impuso un silencio de radio sobre la cuestión. Ni Julio Cabur, interventor de OSEP, ni su segundo Federico Hausberger , recibieron al histriónico líder sindical (según versiones comunales no estaban en la provincia)
Tampoco Raúl Jalil fue escuchado por algún funcionario provincial , ni por el mismo Ministro de Gobierno, Marcelo Rivera, quien se lavó las manos con la problemática aunque luego saliera a desmentir al jefe capitalino. (Tras el entredicho, desde el jalilismo emulan a Rivera con Javier Silva quien fuera Ministro de Gobierno de Eduardo Brizuela del Moral: va a terminar entregando el gobierno de Lucía a la oposición).
Desde el entorno corpaccista sostienen que Jalil es el propio motorizador de la revuelta del SOEM y aunque el reclamo es legítimo no es el modo de conducirse de un aliado, a menos claro, que pretenda con esto anotarse un poroto con la plebe en su camino para candidato a gobernador y disputarle a Lucia en el 2019.
Precisamente esto sucedió, los fogoneros oficialistas comenzaron con el operativo clamor para colocar a la gobernadora para un tercer periodo. Y dejar en claro que para el “turco” solo hay lugar para la vicegobernación. Algo que Raúl rápidamente salió a descartar y dar por sentado que será candidato a gobernador si o si, con o sin Lucia, con o sin el peronismo.
Según especulaciones, Jalil iría aliado con Oscar Castillo, Dalmacio Mera, Flavio Fama, e intendentes peronistas y radicales que esten dispuestos a conformar un nuevo frente, diferente al FCS y al FPV pues entienden y sostienen que la sociedad demanda un espacio político superador de la grieta que plantean estas estructuras políticas.