Todavía resopla con aires de esperanza aquel discurso del presidente Macri en el Palacio de Aguas donde con bombos y platillos anunciaba el Plan Federal de Agua Potable y Saneamiento para todo el país, esa lluvia de inversiones que según sus palabras llevaría agua potable al 100 por ciento del territorio del país y la cobertura del 75 por ciento de cloacas para los hogares de millones de argentinos.
La provincia de Catamarca, su gobernadora Lucía Corpacci no solamente gestionó sino que presentó el proyecto denominado Acueducto Norte, el cual fue incluido en el presupuesto nacional hace más de dos años.
Pasaron los días, meses y casi una gestión presidencial, y aún duerme el sueño de los justos esperando la decisión política del llamado a licitación por parte del gobierno nacional.
Resulta un insulto a los catamarqueños los permanentes amagues y mentiras de sus referentes provinciales. No se trata de una obra de teatro más bien de una película de comedia donde no hay dudas que muchos de los obsecuentes que se manifiestan a favor de esta estafa electoral (Plan Belgrano) serán nominados al Oscar de la obsecuencia inaudita y papelonezca.
El pez por la boca muere, sería bueno que expliquen dos cosas, por un lado este ultraje al nombre de tal vez el prócer más importante de la República reducido a mentiras en un Plan que no existe, y por el otro y el más importante, a los miles de catamarqueños que asimilan sus sistemáticas mentiras al fracaso evidente de su forma de gobernar los destinos del país.