Sobre el lord mayor, ya es conocida la cerrada postura que su única aspiración es la de ser “gobernador o nada”, aunque no la concibe solamente desde el peronismo, del cual es autoridad partidaria y por el cual ya lleva diferentes mandatos como diputado provincial, diputado nacional e intendente de Catamaca. Es que Raúl no admite ninguna deuda con el PJ, ni siquiera se siente hombre “del partido” y hasta fue un adelantado en predecir la “muerte de las ideologías”, desde cuando coqueteaba junto a Sergio Mazza (FR) o lo hace actualmente con el presidente Mauricio Macri (PRO).
Por más que diga que “con Lucía encarnamos un proyecto”, por estos días el intendente Jalil se ha dejado seducir públicamente por los cantos de sirena “macristas”. Prefiere figurar al lado del intendente radical de Belén, Daniel Ríos y el rector de la UNCa. Flavio Fama (busca ser diputado nacional, porque no puede ser reelecto en la Universidad) y hasta escuchar con agrado el halago “castillista” de recrear el FCS/Cambiemos “con más apertura y amplitud, buscando comunes denominadores”, que no tiene otro destinatario que Raúl.
Además, el senador Osar Castillo lo dice convencido y con antecedentes que lo avalan, recordando que “hicimos historia, teniendo como norte Catamarca”, cuando armó y cosechó los sabrosos frutos de la “pata peronista” del naciente FCS, con los Marcolli y el “Machete” Balverdi, entre otros.
En privado, con sus íntimos, Jalil se vanagloria de poder ser el “candidato a gobernador peronista” de Cambiemos, y hasta de rescatar a su esposa Silvana Ginocchio de la “fauces apestosas” del peronismo, para devolverla al radicalismo que abrevó desde la cuna, incluso con funciones públicas en la Municipalidad de Valle Viejo.
Hasta aquí, Raúl y su todavía enunciado “panquequismo”, parecerían tener el camino allanado para responder con cargos y honores a un eventual segundo mandado de Macri y los designios del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Sin embargo como en todos los órdenes de la vida, pueden aparecer obstáculos y hasta las “astillas del propio palo”, que suelen ser las más dolorosas. Así se dejó traslucir el fin de semana último con la aparición de algunas -muy cuidadas- pintadas callejeras, que desde la propuesta de un “Peronismo Unido” postulan a “LUCÍA Corpacci, gobernadora…Fernando JALIL, intendente”.
La aspiración, hasta en su momento declinada de Fernando por la municipalidad capitalina, no es secreto para nadie, y menos para su hermano mayor, quien tuvo la nada sencilla tarea de convencerlo de su renuncia para permitir el armado de Lucía y Raúl, en 2011, y meterlo al peronismo en el FPV, cuando con Jorge Moreno ya tenían aseguradas sus postulaciones a gobernador e intendente, respectivamente, por el PJ.
Y volvió a “hocicar” en 2017, cuando pretendía la diputación nacional que hoy ostenta su cuñada Ginocchio, cuando primero se le abrió Luis Barrionuevo sacándole el partido Tercera Posición, y después el propio Raúl Jalil “le retiró” el partido Unión Popular (hasta con amenazas de despidos para sus integrantes, todos jalilistas), para las candidaturas provinciales, que tienen registrado desde los tiempos afines al “mazzismo”.
Débiles en sus lealtades, pero obsesionados con sus aspiraciones y ansias de poder, los Jalil estarán en algunas de la listas, o al menos en las dos principales de cara a la crucial contienda electoral de 2019. Esa parece ser hoy la única certeza.
Víctor “Paco” Uriarte