Según el sitio Infobae, Raúl Jalil lleva siete años como intendente de la Capital. Tiene una buena relación con la gobernadora Lucía Corpacci, pero no le disgustaría ocupar su lugar a partir del año que viene. Uno de sus caballitos de batalla es el reparto y control de los planes sociales.
"Tiene que haber una contraprestación, si no la gente se envicia y en los barrios tenemos más problemas cuando la gente no trabaja. Aunque sea limpiar las calles. Creo que la gente tiene que hacer algo, el ocio no es bueno", aseguró durante una entrevista con Infobae.
— ¿Cómo ve la situación económica y política que está viviendo la Argentina sobre el final de este 2018?
— Bueno, yo soy una persona optimista por naturaleza. Creo que las cosas siempre van a mejorar. Pero bueno, si uno ve los índices macroeconómicos estamos un poco complicados. Recién ahora se está tratando de acomodar un poco la inflación. En Catamarca se ha sufrido el desempleo en la actividad textil y en parte de la obra pública. En este momento creo que hay que ver bien el perfil de la obra pública que tenemos que tener. Pero bueno, soy optimista, creo que vamos a mejorar, pero estamos un poco complicados.
— Ha aumentado la desocupación y la pobreza…
— Sí, ha aumentado la pobreza. Hay contención social, pero yo creo que no la mejor contención social. Yo creo que la contención social tiene que pasar por algo institucional. O sea los planes sociales o los movimientos sociales tienen que pasar o por la intendencia o por la gobernación porque si no es como que desautoriza un poco al intendente o al gobierno provincial. Yo creo que esa metodología tiene que cambiar. Pero bueno, son decisiones políticas que se tienen que llevar a cabo aquí en Buenos Aires.
— Usted tiene una mirada crítica de la forma en que se distribuyen los planes sociales.
— Sí, yo lo que digo es que los planes sociales por lo menos el control, el trabajo de la gente, lo tiene que hacer o la intendencia o la municipalidad. Si uno sale de ese esquema desautoriza al intendente, entonces usted tiene algunos movimientos sociales que nos hacen piquetes en el municipio, después van al gobierno provincial, después van a Acción Social de la Nación, y creo que a la gente hay que ayudarla porque la situación es crítica pero también tiene que haber una contraprestación. Y en eso creo que nosotros los intendentes, o la provincia en el caso de Lucía Corpacci, podríamos hacer un mayor control o un mejor control de los movimientos sociales.
— ¿Eso no podría estimular el clientelismo?
— Yo creo que lo que se hizo bien en un momento, la gestión anterior, fue la bancarización del sistema. Eso ha sido muy bueno. Pero se le dio mucho poder a los movimientos sociales. Que yo no estoy en contra de los movimientos sociales, yo digo que los movimientos sociales tienen que tener una auditoría, un control. Y que en eso podríamos cumplir un muy buen rol los intendentes o los gobernadores, en ese control de la ejecución de las tareas que tendrían que hacer, esa contraprestación por ese pago que hace el Estado nacional.
— ¿Y cómo sería esa contraprestación?
— Y, de limpiar plazas, mejorar los espacios públicos, plantar árboles, la limpieza. Se ha seguido con el mismo sistema, yo por ahí lo he hablado con algunos funcionarios nacionales y veo que a veces los movimientos sociales le hacen un piquete al intendente, le hacen un piquete a la gobernadora, le hacen piquete a la Nación, y siguen cobrando. Creo que le daría un marco jurídico mejor del que tiene ahora.
— ¿Usted propondría, por ejemplo, que la persona que hace una protesta deje de cobrar los planes sociales?
— Yo creo que estamos en una situación compleja del país, también una situación internacional compleja y que venimos ya hace muchos años y la gente está desilusionada y uno lo puede observar en el día. En principio creo que si hay una contraprestación del Estado deberían tratar de por lo menos no tener piquetes. Porque el Estado tiene que funcionar ¿no? Yo le digo que por ahí tengo pocas ganas de venir a visitar Buenos Aires por la cantidad de piquetes que hay. O sea, no es una ciudad amigable como era antes. Yo estudié aquí y ha cambiado mucho.
Creo que si hay una contraprestación del Estado deberían tratar de por lo menos no tener piquetes. Porque el Estado tiene que funcionar
— ¿En Catamarca, en la ciudad de Catamarca, usted considera que hay gente que recibe planes sociales y que no los necesita?
— No digo que no los necesite, es probable que haya de esos casos también, pero sí digo que tiene que haber un control y que ese control no lo pueden hacer los movimientos sociales. Que aquí hay que darle el poder a los intendentes, o en el caso a los gobiernos, que piensen todos somos buenos pero cuando nos controlan somos mejores. O sea creo que eso mejoraría un poco. Porque el Estado ha aumentado los bolsones o los planes a los movimientos sociales, pero creo que hay que mejorar el control del Estado, y para eso uno es intendente, gobernadora… Creo que sería mejor para la sociedad en su conjunto.
— ¿Y eso no se puede hacer a nivel nacional?
— Es la política la que determina si se va a hacer o no se va a hacer, cómo se va a controlar. Yo tengo buena relación con algunos movimientos sociales, con otros no tengo relación. Pero tiene que haber una contraprestación, si no la gente se envicia y en los barrios tenemos más problemas cuando la gente no trabaja. Aunque sea limpiar las calles. Creo que la gente tiene que hacer algo, el ocio no es bueno.
— ¿Y el tema de la educación ahí cómo funciona? De hecho los planes sociales, como el Plan Jefes y Jefas, estimula que los chicos vayan a la escuela. ¿Usted no lo ve así?
— Sí, pero por un lado tenemos la capacitación también, tendríamos que capacitar a la gente, a los que tienen los planes, y también se les exige el certificado de educación, pero en líneas generales no hay un control del Estado formal, no directo. Acá hay un Estado que la anterior gestión nacional mejoró porque bancarizó muchos de los planes, que eso mejora y baja la corrupción, pero creo que hoy tenemos que dar un paso mayor, tener una relación directa el gobierno nacional con el Estado nacional, que es el Ministerio de Acción Social, y con los movimientos sociales y controlarlos un poquito.
— Eso independientemente del color político, usted me decía que tiene una buena relación tanto con la gobernadora como con el presidente…
— Sí, a nosotros el presidente nos ha ayudado, a la ciudad en algunas obras. Y tengo una excelente relación, soy muy amigo de la gobernadora Lucía Corpacci. Catamarca es una provincia que está equilibrada, que casi no tiene deuda, no tiene deuda en dólares. Tiene los problemas de la apertura de la economía, del problema textil. Ahora anda mejor el tema de la minería. Pero bueno, soy optimista en el corto plazo pero también sabemos que la gente en el mientras tanto está sufriendo.
— La solución de fondo sería generar más puestos de trabajo para que cada vez menos gente necesite cobrar planes sociales…
— Sí, lo que se necesita es que el Estado quede en lo que está, como la gobernadora lo ha hecho en los últimos años.
— ¿La planta estatal?
— La planta estatal quede como está. También sabemos que el trabajo que se está generando ahora a través de la tecnología, es otro trabajo y la preparación que se le ha dado a los ciudadanos no es la que requiere el mercado laboral. Y en ese camino estamos haciendo una casa para emprendedores, tratando que la gente se acomode a lo que está pidiendo hoy. Pero se necesita una reforma de la educación muy grande a nivel nacional, algo se está haciendo pero el camino es muy difícil porque hoy se compite con todo el mundo a través de las comunicaciones, a través de lo que es la reforma de internet y que ha generado y genera un cambio en la cultura muy grande.
— Usted me decía recién que cree que el problema es político y no económico. ¿Esa es su mirada?
— Sí, yo creo que el problema de la Argentina es un problema político, no económico. El hecho de que los argentinos tienen millones de dólares fuera del país. Yo me acuerdo cuando comenzó este gobierno nacional un italiano amigo me dijo: "Nosotros vamos a llevar dinero a la Argentina cuando primero lo lleven los argentinos". O sea, en esa línea creo que tenemos que bajar el conflicto que tenemos. El amigo-enemigo. Y en eso es la política la que determina ese rol que vamos a ocupar los políticos.