La iniciativa parlamentaria fue presentada por el diputado Isauro Molina.
En la fundamentación del proyecto el legislador recordó que el 4 de agosto de 1976, el obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, murió en medio de un hecho caratulado como un "accidente de tránsito" y 38 años después del episodio, en 2014, se esclareció como un "homicidio", lo cual solo permitió condenar a dos de los cincos acusados.
Dijo que “se trató de los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Estrella, ya que los otros tres imputados en la causa, Jorge Harguindeuy, Jorge Rafael Videla y Juan Carlos Romero había fallecido antes”.
También que “por decisión del Papa Francisco, la iglesia Católica beatificará este año al obispo de La Rioja Enrique Angelelli, asesinado por la última dictadura militar, el 4 de agosto de 1976”.
Y que “el obispado de La Rioja, a través de una carta enviada por el Vaticano en la que indicó que el Sumo Pontífice autorizó la publicación del decreto que “reconoce el martirio en odio a la fe padecida por monseñor Enrique Angelelli, los padres Carlos Murias y Gabriel Longueville, y el laico Wenceslao Pedernera”.
Monseñor Enrique Ángel Angelelli fue padre conciliar en el Concilio Vaticano II, durante el cual apoyó públicamente las posiciones renovadoras. Fue designado obispo de la diócesis de La Rioja el 3 de julio de 1968. Dicha diócesis incrementó significativamente el número de sus sacerdotes y de parroquias durante su ministerio episcopal.
“Durante su gestión religiosa en la vecina provincia, Angelelli colaboró en crear sindicatos de mineros, trabajadores rurales y de domésticas, así como cooperativas de trabajo, de telares, fábricas de ladrillos, panaderos y para trabajar la tierra”.
“Caracterizado por su fuerte compromiso social, formó parte del grupo de obispos que se enfrentó a la dictadura militar iniciada en la Argentina en 1976, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. Meses antes de su asesinato, Angelelli denunció sistemáticamente las persecuciones, hostigamientos, torturas y asesinatos de la dictadura. En julio de 1976, los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville fueron asesinados en la localidad de Chamical, en La Rioja. El obispo decidió ir al lugar, iniciar por su cuenta las investigaciones y denunciar los motivos de los asesinatos”, indicó.
“El propio Angelelli había reunido una carpeta de pruebas que daban cuenta de que los curas habían sido sacados de la casa en la misma noche de su muerte por varios hombres armados de civil y con credenciales de la Policía Federal. Al día siguiente los sacerdotes fueron encontrados acribillados a balazos en las afueras del pueblo. Uno de ellos tenía evidentes signos de tortura. Sus amigos y sacerdotes le habían pedido que dejara La Rioja. Sin embargo, decidió permanecer y hacerse cargo personalmente de la investigación por los asesinatos de los curas de Chamical”, agregó el diputado Molina en la fundamentación el diputado Molina.
El diputado Daniel Lavatelli, felicitó al autor por el proyecto y realizó algunos aportes referidos a la corriente de sacerdotes contemporáneos de Angelelli. Hablo de la influencia de los mismos en la situación mundial y la división ideológica imperante y del rol casi revolucionario de los mismos. “Se erigieron en protectores y lucharon por la reivindicación de las luchas populares”, señaló.