Nación elimina subsidios pero pretende llamarlo transferencia

El Gobierno de Cambiemos necesita profundizar el ajuste que viene implementando desde que Mauricio Macri asumió la Presidencia en diciembre de 2015.

Lo exigen los compromisos que asumió con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para hacerse con el financiamiento en dólares necesario que le permita mantener a flote la situación financiera luego de que la prometida “lluvia de inversiones” solo quedara en promesa, y las medidas económicas implementadas produjeran estragos en la marcha de la economía del país.

Luego de la corrida cambiaria de abril/mayo y de acudir al Fondo para intentar estabilizar la crisis, o “tormenta” como le gusta decir a Macri, Nación aceleró los despidos en el sector público, paralizó la obra pública (cuyos desembolsos ya se habían tornado bastante intermitentes y selectivos), comenzó a recortar la transferencia de fondos a las provincias para financiar programas específicos (por ejemplo en materia de salud, educación, desarrollo social), además del ajuste a las Universidades nacionales, entre otras medidas.

No contento con todos estos ajustes, la gestión Cambiemos continua los recortes de fondos con el objetivo ahora de alcanzar el déficit cero. En ese orden, se estima que de los 500.000 millones de pesos que se ajustarán en las cuentas públicas, correrán por cuenta de Nación 400.000 millones y lo restante deberán afrontarlo las provincias.

Una de las primeras medidas nacionales fue la eliminación del Fondo Federal Solidario que se repartía a las provincias y éstas a su vez coparticipaban con los municipios. La pérdida del llamado Fondo Sojero generó una grave preocupación en todo el país debido a que dichas partidas permitían realizar obras locales, que se tornaban vitales para mantener la actividad económica ante la paralización de las obras financiadas con fondos nacionales.

Luego, Cambiemos anunció los recortes en los subsidios al transporte público y a la tarifa social electricidad. A continuación, dio marcha atrás con respecto a ésta última. Aunque finalmente volvió a cambiar de decisión y el Gobierno nacional confirmó su eliminación.

De esta manera, en el marco de las conversaciones entre Nación y las provincias sobre el Presupuesto 2019, la gestión que encabeza Mauricio Macri incluyó la eliminación de dichas partidas específicas a partir del 1 de enero del próximo año.

Obviamente, los funcionarios nacionales hablan oficialmente de “traspaso” o “transferencia” de los subsidios a los Estados subnacionales. Pero para que efectivamente fuera así, Nación debería acompañar esa supuesto transferencia con las correspondientes partidas presupuestarias que permitan a los distritos hacerse cargo de las erogaciones.

Nada más alejado de la realidad. En la práctica se trata de una eliminación de los subsidios nacionales al transporte público y a la tarifa social eléctrica. Por supuesto, es imposible que las provincias se hagan cargo de aquellos, debido a los continuos ajustes que vienen soportando desde que Cambiemos ocupa la Casa Rosada.

Entonces, a partir del año que viene esta decisión de Nación se reflejará en el costo final de los servicios que pagarán los usuarios del transporte público y de energía eléctrica.

En el caso de Catamarca, es más que seguro que el precio del boleto de colectivo tendrá un importante incremento con respecto a los $ 10,80 actuales. Los empresarios ya reclamaban un aumento del 66 por ciento incluso antes de que se conociera la eliminación del subsidio.

En tanto que alrededor de 30 mil catamarqueños perderán el componente nacional de la tarifa social en electricidad. La gravedad aquí radica en este era un beneficio que permitía pagar un precio más bajo por los servicios públicos a aquellas personas en situación de mayor vulnerabilidad.

Una vez más, el ajuste de Cambiemos lo pagan los que menos tienen.

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