En un rápido y sintético recorrido de ese frustrante derrotero, debe recordarse cuando en mayo de 2017, el ministro de Economía Nicolás Dujovne aseguraba que el país ingresaba en un ciclo de “recuperación perdurable y que se va a quedar por mucho tiempo”.
Para graficar sus anuncios sobre lo que imaginaba como el crecimiento económico del país, Dujovne afirmó que "los brotes verdes que veíamos en enero se robustecieron, y ya vemos un pequeño bosque de brotes verdes, especialmente en la inversión, que en el primer trimestre está creciendo a un ritmo de casi el 5% con relación al cuarto trimestre del año pasado".
Y vaticinaba entonces que "Argentina tiene una meta de menos del 5% de inflación para 2019…”, definiéndola como “una ambición cumplible", según publicara por aquellos días el diario La Nación.
¿Pero qué pasó…?, que ahora el mismo Dujovne, como lo hizo ayer al presentar el Presupuesto ante los diputados nacionales admitió que la economía argentina cerrará este año (2018) con una caída del 2,4 por ciento, mientras que en 2019 la contracción sería del 0,5 por ciento; es decir recesión.
Y de aquella original meta de “menos del 5% de inflación para 2019”, ahora debió reconocer que “la inflación acumulada en diciembre (2018) marcará un 42 por ciento y para el mismo mes del próximo año (2019) quedaría en 23 por ciento”.
De los “brotes verdes” se jactaba el “macrismo” cuando aspiraba en 2017 que el dólar bajara de 28 a 25 pesos; pero ayer a través de Dujovne, ya anticipó en el Congreso que “en 2019, el dólar se mantendrá en $ 40,1 y en 2020 llegará a $ 44,3”.
Por eso tuvo razón Ríos, el mismo intendente del FCyS/Cambiemos de Belén, cuando –asombrado- reconocía ayer ante medios locales que “nunca esperé vivir lo que estamos viviendo”, remarcando que “estamos atravesando una situación difícil, que no podemos defender”.
Concluyendo su análisis con “una frase que siempre utilizo, y es que volvimos al tiempo de las mamaderas verdes”, describió Ríos, contando que en la antesala de su despacho municipal “observé a una mamá que le estaba dando la mamadera a su hijo con mate cocido o con te de algún otro yuyo, porque no tiene leche para darle”.
Y hace bien en rezar “todos los días para que los funcionarios nacionales le encuentren la vuelta a esta situación”, porque el presidente Macri sigue insistiendo que “este es el camino”.
“Paco” Uriarte