Edgardo Macedo duró apenas unas horas en el gabinete del gobernador Raùl Jalil. Ayer trascendió que se fue porque no soportó recibir directivas de los ministros jalilistas Jorge Moreno (de Gobierno) y Aldo Sarquís (de Inversión). Sumado, dicen, a que se irritó cuando se enteró del arribo del ex ministro de Servicios Públicos, Guillermo Dalla Lasta, como secretario de Gabinete, que precisamente ahora ocupa su despacho.
Macedo, durante la gestión de Lucia Corpacci, se desempeñó como Secretario General de la Gobernación y había sido ratificado en ese cargo al asumir como gobernador Raúl Jalil. Sin embargo, al verse rodeado de dirigentes políticos con cargos superiores y con los que había tenido grandes enfrentamientos en las internas peronistas optó por alejarse.
A finales de los 90 cuando el saadismo todavía era fuerte y hegemonizaba el Partido Justicialista, un joven Jorge Moreno que venía en ascenso en la estructura partidaria y en la consideración del líder Ramón Saadi, se enfrentó a los furibundos celos del “Jopo” que pergeñó más de un operativo para debilitarlo. Moreno se terminó alejando de Saadi por Macedo y éste finalmente traicionó a Ramón.
Con Corpacci en el poder, Moreno como referente de la Renovación Peronista y articulador de los triunfos electorales también vio frustradas sus chances de ocupar cargos relevantes, y no pocos achacaron de ello a los susurros macedistas en los oídos de la mandataria.
Macedo durante la gestión de Corpacci gozó de un gran poder al ocupar el cargo por donde pasaban los nombramientos y los expedientes claves de la administración pública provincial. En este sentido, las quejas por la excesiva burocracia que le imprimía a los trámites eran constantes entre los funcionarios corpaccistas. La cuestión principal para “el Jopo” era hacer sentir su poder.
Por caso, cuando el núcleo duro de Jalil se desayunó que Macedo continuaba se exasperaron y se lo hicieron saber a viva voz al gobernador.
De todos modos, el ex funcionario corpaccista ya tendría arreglado su próximo cargo en un organismo nacional, como PAMI o ANSES, donde pueda desplegar su vocación solidaria con los que más necesitan.