La situación económica del país no solo complica la vida en los hogares argentinos, sino que también complica las estrategias de las fuerzas políticas a la hora de prepararse para octubre, cuando se elige todo.
Los intendentes locales del FCS, que ya no quieren que les recuerden la alianza FCS-Cambiemos, expresaron la semana pasada esa preocupación reinante en el grupo de los que tienen que defender localmente las políticas de la Casa Rosada.
Hay muchas dudas de los intendentes catamarqueños sobre la conveniencia de pegar sus respectivas candidaturas a la reelección con la candidatura del representante del Mauricio Macri.
Daniel Ríos, el intendente de Belén, que buscará en octubre ser reelecto, expresó ya su decepción con las políticas que lleva adelante la Casa Rosada de Mauricio Macri y Marcos Peña. Con una acida picardía habló de la “vuelta de las mamaderas verdes”, en referencia a que las madres volvieron darles mate cocido a sus hijos por falta de leche. Una imagen patente y potente de la pobreza que logra el gobierno nacional.
El resto de los intendentes no hablan en voz alta, pero se quejan amargamente por lo complejo que significa llegar a una elección sin obras para mostrar en sus distritos, obras con las que se entusiasmaron cuando se les presento el Plan Belgrano, hasta hoy no aparecen.
No solo que no tienen nada para mostrar, sino que sus arcas también sufren las penurias de cualquier hogar argentino: se multiplicaron los pedidos de asistencia de todo tipo y la merma de los recursos por los aumentos de los costos.
Pedidos de aumentos de salarios que no pueden satisfacer, insumos que se fueron por las nubes, naftas más caras y electricidad impagable, y que ahora se ven obligados a pagar porque se las descuentan directamente de la coparticipación municipal. Por eso se vieron y se van ver reacciones alocadas de intendentes contra la Distribuidora provincial (uno en represalia le secuestro dos camionetas el viernes pasado luego de enterarse lo que le descontaron del alumbrado público. Todo gracias a la política energética de Macri).
Así de difícil es el camino de los intendentes radicales a octubre. En esa contienda, el radicalismo catamarqueño no tiene candidatos puestos para la gobernación, si para la intendencia.
Está Rubén Manzi, que hizo públicas sus intenciones de postularse, pero ante este panorama debe estar repensando sus intenciones, y si persiste, debe evaluar que no va a ser considerable el aporte que van a hacer los intendentes a su postulación.
En Nación, y en provincia de Buenos Aires, ante las dificultades que le plantea la crisis económica a Mauricio Macri, se habla de Plan V, por Vidal; pero aquí en Catamarca no hay Plan, ni A, ni V, ni Z.