El decreto surge del proyecto de Declaración presentado por el senador Ariel Espinoza con motivo de acompañar al pueblo en esta celebración fundacional.
El legislador lapaceño, destaca en el proyecto que el aniversario que se celebra el día 9 de Mayo de cada año, coincide con la llegada de las vías del ferrocaril a la Estancia El Recreo propiedad de Pedro Cano en el año 1875. En este marco, apunta que “con el curso del tiempo, la entonces incipiente población fue nutriéndose con migrantes de países Europeos, que contribuyeron a forjar el presente que hoy muestra la ciudad de Recreo pujante a partir desde su perfil industrial y de la producción ganadera que dinamizan sector comercial”.
Finalmente, Espinoza manifiesta que “la ciudad de Recreo, actualmente, es una de las más pujantes del Este catamarqueño, con 20.000 habitantes aproximadamente, y un polo productivo, que genera empleo genuino para sus habitantes y las personas que habitan en la zona”.
Natalicio de Fray M. Esquiú en el Paraje El Suncho
De igual manera, mediante el decreto surge del proyecto de Declaración presentado por el senador Ariel Espinoza el Presidente Provisorio de la Cámara de Senadores Jorge Solá Jais, rubricó el decreto por el cual se declara de interés social y cultural las celebraciones por el natalicio de Fray Mamerto Esquiú, a llevarse a cabo en el paraje El Suncho en el departamento La Paz.
El legislador fundamenta su proyecto del Aniversario 193 del natalicio de Fray Mamerto Esquiú, el Orador de la Constitución Nacional, que se conmemorará en todo el territorio provincial y en distintas provincias Argentinas “siendo El Suncho uno de los sitios centrales de los actos programados, por ser el lugar donde falleciera el Fraile Franciscano”.
Asimismo, señala que “el Venerable Esquiú ha dejado una impronta profunda en la vida institucional y la política de la República Argentina, con su ideario de libertad y justicia para todos los habitantes de aquella incipiente Nación” y agrega: “Su vida apostólica fue sobrellevada como verdadero franciscano, provisto sólo de los elementos esenciales para la vida, llevando el evangelio y los preceptos católicos en forma permanente a cuanto lugar se lo requiriera, restándole importancia a las investiduras clericales de las que estaba imbuido”.